Los Lunes de El Imparcial

Fernando de Artacho: El almirante Mediohombre

NOVELA

Domingo 10 de mayo de 2015

Algaida. Sevilla, 2015. 416 páginas. 18 €. Libro electrónico: 9,99 €

Por Jorge Pato García



Blas de Lezo y Olavarrieta es uno de los hombres y nombres que debería estar presente en la memoria colectiva de nuestro país. Sin duda, uno de los personajes más relevantes de la historia militar de España y casi podría decirse que el que más. Pero fieles al estilo cainita, despreocupado y antipatriota que caracteriza en muchas ocasiones a la sociedad española, ha sido olvidado durante siglos. Esto ocurre en nuestra nación, pero si cruzamos el charco y nos vamos a Cartagena de Indias veremos que la dimensión heroica de Blas de Lezo y su importante gesta de defensa de esa ciudad de la Armada de su majestad británica, son recordadas conforme a un héroe nacional.

Y es que no es para menos. Para poder hacernos una ligera idea de lo que supuso aquella derrota infligida a los marinos de la Pérfida Albión, cabe destacar que los ingleses llegaron a acuñar monedas conmemorativas de la victoria sobre los españoles, siempre ha sido arriesgado vender la piel del oso antes de cazarlo. Debió pensar el almirante Vernon que una flota mayor que la Armada Invencible no tendría problemas en tomar una plaza tan poco bien pertrechada militarmente como estaba Cartagena de Indias. Pero Lezo, bregado en más de una veintena de batallas, defendió el suelo patrio de ultramar y ganó la gloria para siempre. Hasta qué punto llegaría la vergüenza británica que el propio rey Jorge II prohibió hablar de ese desastre e incluso que se escribiesen crónicas sobre el mismo.

Aquel al que denominaban “mediohombre”, por estar cuajado de heridas de guerra que le fueron mermando su físico, demostró su saber hacer en la batalla naval. Otros antes experimentaron las habilidades innatas que Lezo demostró batallando por el mar. Uno de esos casos fue cuando un joven Blas de Lezo participó en el sitio de Barcelona durante la Guerra de Sucesión, algo que los independentistas catalanes nunca le han perdonado. Rindió la ciudad de Orán para la Corona española y vigiló el Mediterráneo de los ataques de piratas berberiscos. Fernando de Artacho hace justicia con esta interesante novela histórica y da a conocer la enorme figura que siempre, por intereses particulares y antipatrióticos, había sido dejada en un segundo plano. Con su excelente prosa nos permite darnos cuenta de la importancia de Blas de Lezo, sembrando en el lector la necesidad de propagar sus proezas a aquellos que las desconocen. Pero también nos muestra la parte humana del héroe, la parte familiar alejada de lo bélico y de lo naval.

Finalmente este gran militar, que sufrió mutilaciones y heridas de guerra de la más diversa índole, no murió en el campo de batalla. La peste provocada por los cuerpos en descomposición segó la vida que antes otros muchos habían intentado arrebatarle. No se puede dejar pasar esta oportunidad de sentir en carne propia la vivencia valiente y heroica del gran Blas de Lezo y Olavarrieta.