Vivimos en una mentira diseñada al más puro estilo cinematográfico para acallar nuestros miedos y angustias y para, por qué no reconocerlo, mantenernos tranquilos y controlados. A lo largo de la Historia, se han ido desmontando muchas de estas historietas que hemos creído sin pestañear y que no nos hemos molestado, como sociedad, en investigar.
Este lunes se ha destapado el sospechoso asunto de la captura de Bin Laden. Muchos dudaron desde el principio de su veracidad pero ahora hay una acusación concreta sobre la mesa. Y yo me pregunto… ¿hasta qué punto nos importa? O, dicho de otro modo, ¿acaso va a cambiar algo importante?
Permítanme cuestionarlo haciendo repaso de algunas de las mentiras más sonadas de la Historia.
¿Cuántas versiones ha leído o escuchado sobre la caída de las torres gemelas? Y no sólo eso, hay incluso vídeos y material gráfico circulando desde casi el momento de la tragedia con el fin de desmontar la versión oficial de los aviones estrellándose contra las torres y su inevitable caída. ¿Qué cree usted que sucedió? ¿Coincide con lo que opina la mayoría? Y, si la respuesta es negativa, ¿ha supuesto eso algún problema pese a la pérdida de miles de vidas?
Sobre los trenes del 11-M, tres cuartos de lo mismo. Pruebas que desaparecen, investigaciones que no llegan a ninguna parte, tufillo a arenas movedizas… Y no pasa nada.
Vamos con un suceso más amable, la llegada del hombre a la Luna. Resulta que años después, se pone en duda la autenticidad de las imágenes emitidas que al parecen hubieran sido grabadas en un estudio con la intención de hacer creer a la humanidad que se trataba de las auténticas. Parece que ese pequeño paso se le resistió al hombre en aquel 1969…
Además, en los últimos 12 meses, varios aviones comerciales cargaditos de pasajeros han desaparecido o se han estrellado, algunos sin causa explicable aparente. ¿En serio? ¿Ya ni nos vamos a molestar en elaborar una bonita y creíble explicación para cada suceso trágico e inexplicable de este tipo? Pues no, al parecer hay aviones que simplemente desaparecen… Aunque teorías de la conspiración sobre estos sucesos las hay para todos los gustos, pero no oficiales, claro.
Y mirando ya en casa y atendiendo a lo terrenal, por qué no reconocer que hemos vivido de espaldas a la vida poco ejemplar del hasta hace poco Jefe de Estado. Los rumores sobre sus escarceos siempre han circulado incluso con nombres y apellidos pero el de Corinna ha abofeteado la credulidad de los ciudadanos más fieles a la Monarquía congelando en sus rostros una sonrisa que a duras penas se mantenía tras destaparse el turbio caso Nóos. Ya ni la Reina Sofía se molesta en disimular. ¿No era mucho más bonita la fingida felicidad matrimonial y familiar?
Aunque quizá cabría preguntarse si quizá estas mentiras se deban al hecho de que preferimos la ficción a una realidad que se nos antoja fea, desgarrada o insoportable. O si son quienes manejan los hilos lo que prefieren contarnos cuentos de hadas para que no tengamos pesadillas por las noches. Seguro que su primera respuesta es que prefiere saber la verdad sea cual sea… ¿o no? ¿De cuántas versiones oficiales contemporáneas duda? ¿Qué presuntas falsas verdades se le antojarían insoportables de asimilar? Puede que pensando así acierte a encontrar algo de verdad entre tanta literatura.