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Aprobado el tratado internacional contra las bombas de racimo

Rusia se niega a renunciar a ellas

Martes 27 de mayo de 2008
Renuncia rusa

Las Fuerzas Armadas rusas no renunciarán a las bombas de racimo y a las minas antipersonas, declaró hoy el general Yevgueni Buzhinski, jefe del departamento de cooperación internacional del ministerio de Defensa de Rusia.

"Estamos en contra de la prohibición total de las municiones de racimo y de las minas antipersona, y a favor de la evolución (tecnológica) de esos armamentos", dijo el general durante una rueda de prensa en Moscú.

Añadió que "ese tipo de iniciativas radicales, de prohibición, las presentan en el arena internacional los países que, por regla general, no poseen semejantes municiones".

"No llegaremos al extremo de liquidar toda una clase de armamento", sentenció Buzhinski, citado por la agencia Interfax.

Otros medios rusos recordaron que Estados Unidos, China y Reino Unido también se niegan a renunciar a las bombas de racimo, si bien la semana pasada el primer ministro británico, Gordon Brown, abogó por prohibir esa arma letal.

Por su parte, Francia anunció la retirada inmediata del servicio operativo de sus proyectiles M26, que representan más del 90% de sus existencias de bombas de racimo, para contribuir a lograr un acuerdo internacional sobre la prohibición de esas armas que se está negociando en Dublín.

Al tiempo, la prensa digital recordó que Moscú, aunque se niega a renunciar a las bombas de racimo, cuyo empleo se ha denunciado en la guerra de Chechenia pese al peligro indiscriminado que suponen para la población civil, se sumó a las demandas de investigar el posible uso de esa munición por Israel durante el conflicto con el Líbano.

El diario Newsru.com recordó que el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, durante una gira por Oriente Medio en septiembre de 2006 consideró conveniente tal investigación, al tiempo que dijo que no había pruebas de que Siria entregara armas rusas a Hizbulá, como denunciaba Israel.

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