FUNDADOR DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA
Marta Landeira | Miércoles 13 de mayo de 2015
Así era el profesor y escritor de Ronda.
Progresista, laico y cívico. Así era este pedagogo rondeño nacido el 10 de octubre de 1939. Discípulo de Julián Sanz del Río, creador y director de la Institución Libre de Enseñanza, y que impulsó también proyectos como el Museo Pedagógico Nacional o la Residencia de Estudiantes, entre otros.
Poca o escasa es la iconografía visual de una de las figuras más relevantes de la cultura española. Apenas un par de retratos al óleo; el primero, pintado en Alicante hacia 1852 por el sevillano Manuel Ojeda y Silés, que muestra a un Giner niño. El otro, fue obra de Sorolla en 1908. También escasas son las fotografías en las que aparece, pues según Jiménez-Landi, el maestro "aborrecía que le hiciesen retratos".
Con una marcada personalidad de líder, decían los que le conocieron que con él cayeron bajo el influjo de la coherencia de su obra. Giner de los Ríos creía en el proyecto de una universidad ideal en la que esta no solo fuese una corporación de estudiantes, sino una potencia ética de la vida.
Su esfuerzo y su método contribuyeron a la renovación de la vida intelectual española. El objetivo vital de Giner de los Ríos fue "regenerar el país a través de la revolución de las conciencias. Quería crear hombres íntegros, cultos y capaces, en base a la idea de que los cambios los producen los hombres y las ideas, no las rebeliones ni las guerras".
Por ello y continuando la fórmula ecléctica del krausismo español, generado por Sanz del Río en el último tercio del siglo XIX y los primeros años del XX, Giner ejerció un influjo profundo y especial en sus "discípulos".
La obra de este español sobresaliente fue duramente perseguida por el régimen de Franco después de la Guerra Civil y, en particular, la Institución Libre de Enseñanza.
Giner de los Ríos era sobrino del político Antonio de los Ríos Rosas, y su formación académica transcurrió entre Cádiz, Alicante y Barcelona, cayendo en la órbita del filósofo Francisco Javier Llorens y Barba. Posteriormente desembarcó en Granada donde estudió Derecho y el bachillerato de Filosofía y Letras.
Al cumplir los 17 años se instaló en Madrid de manera provisional, aunque al poco tiempo volvió a Granada donde fue compañero de clase de Nicolás Salmerón y Juan Facundo Riaño y Montero. Durante el año 1863 Giner volvió a Madrid y alternó su trabajo como agregado diplomático en el Ministerio del Estado, con su tarea en la Universidad Central.
Frecuentó el Ateneo y el "Círculo filosófico" de la calle de Cañizares y al mismo tiempo publicó su primer libro: Estudios literarios. Además ganó por oposición la cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional, en la Universidad de Madrid, de la que tomó posesión al año siguiente. Es a partir de ese momento y tras muchos problemas cuando por primera vez, los profesores engendraron la posibilidad de una universidad libre.
Giner conoció al meteorólogo Augusto Arcimís, al geólogo José Macpherson y Hemas y a Alejandro Sanmartín, entre otros intelectuales que luego se comprometieron con la Institución Libre de Enseñanza. A finales del verano de ese año, perfiló el proyecto con los González de Linares en su casa de Cabuérniga, y con Riaño en Toledo.
El 29 de octubre de 1876 Giner de los Ríos asistió a la apertura del primer curso de la Institución Libre de Enseñanza, con el único título y cargo de profesor. En cuanto al método pedagógico, en su trazado elemental definido por el propio Giner como el método intuitivo, aparece como un cóctel de la filosofía socrática y la práctica franciscana, en las que el maestro influye en sus alumnos "no por su autoridad, sino por su conocimiento y su amor".
En el método institucionista, la relación entre los alumnos y el profesor era íntima, cercana, familiar, para así poder influir mejor en su conciencia. En la práctica, cada alumno tenía un cuaderno (y no un libro académico) con el que trabajaba. Los exámenes memorísticos no existían. Las excursiones eran frecuentes, a museos de todo tipo, a fábricas, al campo, etc.
Durante los siguientes años viajó mucho y publicó algunos ensayos en forma de libro y en revistas especializadas, dirigió el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza y desplegó una incansable cruzada de captación de colaboradores esenciales como sería el caso de Cossío.
En el 1880 Giner fue nombrado rector de la Institución continuando además como director del BILE (Boletín de la Institución Libre de Enseñanza).
Tras la dimisión de Cánovas el 8 de febrero de 1881 y la formación del primer gobierno liberal de la Restauración, Giner y los demás catedráticos fueron restituidos en sus cátedras por Real Orden del nuevo Ministro de Fomento, José Luis Albareda. Con el apoyo ahora del aparato gubernamental, la Institución Libre de Enseñanza afianzó su estructura como modelo de calidad y adquirió renombre nacional y proyección internacional.
Aunque la nómina de profesores, alumnos y colaboradores en algún momento relacionados con la Institución Libre de Enseñanza sería interminable, hay que recordar nombres como: Leopoldo Alas Clarín, Rafael Altamira y Crevea, manuel Azaña, Gumersindo de Azcarate, Manuel Bartolomé Cossío, Aureliano de Beruete, Julián Besteiro, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, María Moliner, Severo Ochoa, José Ortega y Gasset, Fernando de los Ríos, Miguel de Unamuno, María Zambrano.
En este punto se pueden añadir algunos nombres importantes en la proyección nacional e internacional de la cultura española que, si bien no fueron alumnado directo de la Institución, sí lo fueron de uno de sus buques insignia: la Residencia de Estudiantes; así, dentro de esa órbita podría mencionarse a Luis Buñuel, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Blas Cabrera, Manuel Altolaguirre y tantos otros.
El maestro Giner falleció el 18 de febrero de 1915 en la casa del Paseo del Obelisco. Tras su muerte, se creó la Fundación que lleva su nombre, el 14 de junio de 1916.
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