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El Madrid se exprime pero la Juve retrata sus lagunas y no habrá final española

LIGA DE CAMPEONES - SEMIFINALES (VUELTA): REAL MADRID 1 JUVENTUS 1

Diego García | Miércoles 13 de mayo de 2015
Ancelotti se jugó el pase a la carta ofensiva pero no lució la consistencia y equilibrio necesarios para llegar a Berlín. Por Diego García

La escena principal del balompié internacional y, por ende, del deporte mundial regresó a la capital española. El último peldaño de la travesía hacia la cota berlinesa, que empezara en septiembre, se revestía de remontada en clave de todo o nada. Porque este miércoles la apuesta madrileña elevaba la trascendencia de la ilustre cita al estatus de partido-temporada. Con el resbalón liguero aún caliente y la debacle en rendimiento físico -lesiones mediante- y compromiso desde la festividad marroquí de diciembre ejerciendo de peso gravitacional, la entidad de Chamartín afrontó esta visita del campeón de Italia con el aparataje de los duelos de leyenda: espíritu de Juanito y recibimiento efervescente para activar las pulsaciones desde el primer suspiro. El mantra implicaba desempolvar la longitud de 90 minutos en el Bernabéu y convertir el recuerdo pretérito en lo palpable de la victoria. Y, para ello, los equipos no escatimaron en el apartado épico.

Ancelotti decidió que si iba a morir este miércoles en esta Copa de Europa y en su mandato del banquillo madridista lo haría siendo consecuente con su esencia. Primero, se sacudió el movimiento de Ramos como volante tapón para entregar al andaluz su lugar en el centro de la zaga, acompañado por Varane. En segundo término, rodeó a Kroos de la calidad con balón de James e Isco, formando una medular con tres piezas ofensivas, sin duda, el mayor riesgo a asumir. Benzema retornaba para ejercer de tres en uno entre líneas y Bale y Ronaldo recibían su habitual rol ejecutor. La idea era monopolizar la pelota y hacer daño por el carril central. El equilibrio quedaba en segundo plano. Había que remontar y se haría con el plan A: protagonismo y espectacularidad atacante. La relevancia de los laterales y la cohesión sin pelota, sin embargo, no cedía un palmo.

Allegri anunció en la previa que no venían a encerrarse y su filosofía inicial actuó en coherencia. El técnico transalpino desplegó su sistema tipo, con Pogba ocupando el lugar de Sturaro para aportar amplitud de esfuerzo y miras con el cuero. Pirlo centralizaba la creación con Marchisio y Vidal actuando como elementos de brega y llegada. Tévez seguía figurando como referencia en balones verticales puntiagudos y Morata representaba la movilidad del actor secundario astuto. Salía pues el ganador del scudetto a discutir el balón y trazar transiciones que mordieran las lagunas tácticas que ha arrastrado su contendiente durante todo el año.

Subió el telón este duelo de altura con el Madrid tratando de imponer ritmo y estilo. La fluidez tomaba cuerpo con el posicionamiento de Benzema y James, entre líneas, que generaba espacios para reabrir a banda y matizar la superioridad numérica visitante en el centro del campo. Se desarrollaron los primeros 10 minutos con llegadas locales sistemáticas: Marcelo abrió fuego con centro tras desborde y Bale cabeceaba alto antes de completarse el primer minuto; Benzema controló con terciopelo en el área para amagar, helar a Lichtsteiner y lanzar a las nubes en el cinco; y una falta de media distancia que rozó el larguero de Ronaldo cerró el tríptico inicial.


Vidal avisó con un disparo ajustado desde la frontal que sacó Casillas con una estirada solvente en el 12, remarcando el cambio de escena que esbozaba la ganancia de peso en la combinación juventina. El Madrid no conseguía extender en el tiempo su capacidad de desestabilizar por el carril central y los de Allegri se acomodaban en el repliegue y salida, jugando con la horizontalidad tras robo. La presencia numérica italiana complicaba la faceta de recuperación madridista, con los tres puntas sin juntar líneas con la medular, patrocinando la placidez de Pirlo, Marchisio y Vidal.

Aceleró al actitud vertical merengue hasta el cumplimiento de la primera media hora. La pelota estaba inmersa en una discusión sin dominador pero el Madrid encontraba oquedades a explotar con protagonismo de la claridad asociativa de Benzema. Un recorte de Isco, que sienta a Evra, y la posterior vaselina que no encuentra portería en el 17 marcó el inicio de otra tormenta de llegadas. Siguió un cañonazo de Bale desde larga distancia que Buffon mandó a córner con un vuelo sensacional para abrir el duelo. Los artistas españoles pisaban la frontal del área bianconera con asiduidad y la Juve sufría para replegar. Como resultado sobrevino el penalti provocado por la caída de James por presunto derribo de Chiellini en el 22. Ronaldo transformó la pena máxima por el centro de la portería para la explosión de la tribuna.

No cambió el gesto intenso ni los decibelios de la ambición ofensiva un Madrid lanzado. El momentum anunciaba una mayor cosecha. Se trazó una contra clara tras córner de la Juve, conducida por Benzema, que guía y divide, y en la que Ronaldo marró el pase tras recortar a Evra. El luso no chutó y perdonó antes de que Buffon salvara a los suyos al atrapar, con meritoria reacción, un cabezazo de Benzema posterior al saque de esquina de Kroos.

Fue entonces, con el césped inclinado hacia la meta del icono transalpino, cuando el partido susurraba su verdadera esencia: la Juve se lanzaba a la contra con cuatro jugadores llegando al área, haciendo acopio del desequilibrio de obreros en el centro del campo que dejaba mal parado el balance madrileño. Por el camino, y antes de que se impusiera el intermedio, Benzema lanzó arriba desde la frontal tras una larga combinación local en el 38 y un robo del Madrid al mal control de Vidal, con pase en profundidad de Bale repleto de precisión, confluyó en el chut al lateral de la red de Ronaldo. Tuvo tiempo Buffon antes del descanso para tapar con galones el chut a la cepa del primer palo de Benzema y otear el testarazo desviado de Ramos al lanzamiento de córner de James.

Allegri debía reaccionar y matizar su plan de repliegue tímido que le había conducido a ganar la posesión (47-52%), ceder el recuento de intentos a portería (13-3) y desequilibrar su consistencia. Y lo hizo con presteza subiendo líneas e indigestando la asociación madridista desde el inicio de segundo acto. El paisaje mostraba una mutación meridiana con el Madrid incapaz de recuperar la lucidez combinativa, sin perder la intensidad, pero quedando relegado al centro lateral, una situación perniciosa que cimentó al comodidad visitante a medida que la anatomía de Benzema cedía.

Marchisio avanzó la intencionalidad de la Vecchia Signora al cazar un disparo muy potente desde media distancia que no encontraba portería tras el mal balance defensivo del centro del campo local en el minuto 50. Marcelo respondía con un intento trompicado que no encontró palos dos minutos después como preludio del punto de inflexión de la eliminatoria. Ramos cometía una falta incomprensible en banda sobre Arturo Vidal y la Juve, muy desacertada en el balón parado hasta entonces, lanzó con Pirlo su pizarra. Despejó una zaga local que quedó desconectada de concentración. La pelota volvió al centro del área, Pogba ganó el duelo y el cuero cayó a los pies de Morata. El canterano remató con soledad y con tiempo para respirar para empatar el duelo en el 57.


Se abría un nuevo horizonte de dominio del esférico de los pupilos de Ancelotti. Un monopolio que convencía a una Juve dominadora del tempo. Los conductos centrales se cerraban y sólo James encontraba huecos en asociación por la banda. No obstante, de sus botas nació la llegada de Marcelo con centro atrás para el remate de Bale que lamió el poste. Perdonó su primera opción de siete el galés en el 62. A estas alturas el Madrid sobrevivía deshecho con las transiciones italianas. A continuación Chicharito -único cambio de la plantilla campeona de Europa- sustituía a Benzema -el mejor del club de la Castellana- y se alimentaba hasta la radicalidad el modelo de llegadas con centros laterales como única fórmula.

James lanzó desde la frontal un envío que no tomó el camino de la meta de Buffon por poco tras la circulación madridista en el 67 en plena caída física española. Y se desplegó el interludio de Casillas, que sostuvo las opciones de remontada de sus compañeros al tapar un remate, en soledad en el centro del área, de Marchisio, que reflejaba los agujeros tácticos de los de Carletto.

A falta de 20 minutos la capacidad agonística que mencionaba Buffon parecía favorecer a la Juventus, tranquila con los centros del oponente impotente para trazar paredes en el flanco central, el desestabilizador. Bale perdonó de nuevo tras cabecear arriba en el segundo poste, ganando a Evra tras centro de Ronaldo, en posición franca para anotar. Antes remató desviado un mal despeje de la Juve y mandó a las nubes otro testarazo a balón parado.

Allegri leyó el partido para cerrar el envite incluyendo a Barzagli por Pirlo -ausente de protagonismo sin balón- con la intención de poblar de centímetros el previsible avance local. Con la entrada de Llorente por el ovacionado Morata -segundo espadachín juventino tras Vidal ante la desaparición de Tévez- se precipitó el nefasto desenlace de las semifinales para los intereses madrileños. El tímido chut de Kroos tras un mal despeje que cayó en las botas de Bale dentro del área y el lanzamiento desorientado del galés desde larga distancia supusieron los últimos estertores de un equipo que no contó, otra vez, con la versión exuberante y efectiva de Ronaldo.

Coronó el club del Piamonte su cima del año, su reconquista de la élite continental, con un remate en soledad de Pogba, tras la contra clara rematada por Llorente ante la deshilachada estabilidad táctica española, que sacó Casillas. Varane quedó sentado en la acción y el Madrid no fue capaz de inquietar a Buffon en los últimos diez minutos de partido. No supo responder Ancelotti a la modificación de actitud de Allegri tras el descanso. Quedaron evidenciados en el peor momento los agujeros organizativos granjeados en el mercado estival de 2014 -que dejaron sin mediocentro defensivo a la plantilla- y la gestión de los minutos y rotaciones del técnico italiano. Luchó el vestuario, con un solo cambio -Chicharito introdujo más actitud que acierto-, pero no resultó suficiente sin cimientos colectivos sólidos. La Juventus sobrevivió a esta batalla para medirse al Barça con un balance de 22 tiros a puerta ajenos frente a siete propios.

Concluye la temporada merengue en la que podría ser la despedida del técnico de la Décima del Bernabéu. Se abre, pues, el obligado intervalo de reflexión del coloso madrileño, necesitado de calibrar la valía de su diseño de proyecto -rendimiento de Bale incluido-, y de festejo del campeón de la Serie A, abrumador merecedor de la plaza ante el Barça por el cetro de la presente edición de la Liga de Campeones.




Ficha técnica:
Real Madrid: Casillas, Carvajal, Ramos, Varane, Marcelo; James Rodríguez, Kroos, Isco; Cristiano Ronaldo, Benzema (Chicharito, min.66) y Bale.
Juventus: Buffon; Lichtsteiner, Bonucci, Chiellini, Evra; Marchisio, Pirlo (Barzagli, min. 78), Pogba (Pereyra, min. 88), Vidal; Tévez y Morata (Llorente, min.83).
Goles: 1-0, minuto 22: Ronaldo (penalti); 1-1, minuto 57: Morata.
Árbitro: Jonas Eriksson (Suecia). Amonestó a Isco (min. 31) James (min. 43), Tévez (min. 70) y Lichtsteiner (min. 76).
Incidencias: 81.044 espectadores en el partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones disputado en el Santiago Bernabéu.

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