La Juventus de Turín se clasifica para la final Champions: el fútbol italiano vuelve a estar donde se merece. Por Juan Maestre
El fútbol italiano vuelve a estar donde se merece. La
Juventus de Turín se clasifica para la final de la UEFA Champions League de esta temporada. Los italianos eliminaron al
vigente campeón de la competición, el Real Madrid. El hijo prodigo de los blancos, Morata, apeó al equipo de sus amores con dos goles en la eliminatoria. Trágica justicia poética. Los merengues no podrán revalidar el título. El rival de los turineses en Berlín será el Fútbol Club Barcelona. La
“Vecchia Signora” vuelve a estar
doce años después donde se merece.
El fútbol de la Juventus de Turín no es recatado ni preciso, pero es efectivo. Los blanquinegros han sabido utilizar sus fortalezas y explotar las debilidades del Real Madrid. Para la Juventus de Turín, el fútbol es tradición. El clásico catenaccio o cerrojazo ha sido moldeado por la Juventus de Turín. Los analistas cursis españoles de esto llamado fútbol se reían del fútbol de la Juventus y
escribían sólo del poderío del equipo de Concha Espina. Craso error cometieron engañando a la afición madridista, que llora desconsolada por las esquinas de la capital del Reino, Madrid.
El juego de robo y salida que practica la “Vecchia Signora” le ha servido para ser el mejor equipo de Italia y uno de los más laureados en toda Europa. Los turineses capitaneados por su entrenador,
Massimiliano Allegri, han conseguido crear un grupo que basa todo su juego en el medio campo y la defensa, cortando los avances del rival. Contener el juego ofensivo del rival es uno de los principales objetivos del equipo de la capital del Piamonte. El contraataque con jugadores concretos de gran calidad, como Morata y Tévez, es su forma de llegar a la portería adversaria. Este estilo rocoso implica tener unos fantásticos centrocampistas en la línea media, que pueden recuperar y manejar el juego a su antojo; son grandes centrocampistas Pirlo, Marchisio, Vidal y Pogba. La táctica es fundamental para esta Juventus de Turín y el fútbol actual.
Para muchos, el fútbol debe ser, únicamente,
goles y espectáculo. El estilo italiano ha sido injustamente desprestigiado por toda Europa. Para la mayoría, Italia y su fútbol desespera y son considerados los creadores del anti fútbol. Pero el fútbol defensivo también es una obra maestra. Los clubes italianos siempre han sido considerados los villanos en el mundo del fútbol. Los jugadores de la Juventus de Turín parecen haber leído a Maquiavelo antes de perfeccionar su estilo de fútbol: son inigualables, cuando se trata de jugar con la percepción y la realidad. Cuando juegas contra un equipo italiano, hay que temerlos; los futbolistas que defienden a ese club italiano se presentan fuera de la cancha como seres inofensivos: hombres vestidos a la medida con trajes de moda italiana y rostros perfectamente perfilados, de impecable aseo y maneras cordiales. Pero, ay, al empezar el partido todo cambia. Los defensores blanquinegros se agrupan como parte de una centuria romana en su área, y ahí, guiados por su espíritu luchador, se dedican a masacrar a su enfurecido rival desesperándoles hasta que claudican.
El Real Madrid y sus aficionados cayeron en la trampa de los italianos cuando se alegraron de su emparejamiento en semifinales. Pobres infelices. Nunca te fíes de un equipo italiano y menos del equipo más fuerte de Italia. La Juventus de Turín
con jugadores menos valorados que los del Real Madrid consiguieron la clasificación gracias al oficio. Nadie como los turineses para engatusar a sus rivales haciéndoles caer en la trampa. Los gladiadores de Turín se camuflaron con sus sonrisas inocentes y consiguieron la clasificación frente a todo pronóstico contra uno de los grandes favoritos.
En fin, bien haría el
Barcelona en la final en no fiarse de los italianos.