La primera semifinal de la Final a cuatro de la Euroliga de baloncesto deparó un encuentro muy igualado entre el CSKA de Moscú y el Olympiacos. El primer cuarto reflejó esa igualdad mostrando a dos defensas bien pocisionadas. Por un lado, los rusos obligaban al Olympiacos a gastar sus posesiones sin tiros claros; por otro, los griegos se excedieron en las faltas y ayudaron al CSKA con ocho puntos desde el tiro libre (20-17).
Ya para el segundo parcial se pudo ver algo más de desparpajo, propiciado por las canastas anotadas al contraataque tras robo o pérdida. El tiro libre seguía sosteniendo al CSKA mientras que el Olympiacos se apoyaba en Printezis (11 puntos al descanso) ante la ausencia de las estrellas, que se mantenían en un discreto segundo plano mientras los secundarios tomaban protagonismo anotador.
En ese sentido, los números de Spanoulis y Teodosic eran reveladores. El primero llegó con un 0 de 10 tiros de campo al descanso mientras que el segundo provocó cinco pérdidas aún sin tirar. De esta manera, se llegaba al descanso con mínima diferencia para el CSKA (35-36).
Al regreso de vestuarios el CSKA mostró una mejor cara, aunque desaprovechó el bajón griego, que fue incapaz de anotar una canasta en juego hasta que pasaron 6 minutos 35 segundos de la reanudación. Sin pasar una sola vez por el tiro libre que tan bien le vino, el equipo moscovita llegaba al último acto con cuatro de ventaja (51-47).
El Olympiacos seguía obcecado en el triple, lugar desde el que se estrellaba una y otra vez con pobres porcentajes (9 de 25 intentos al final del partido). El CSKA aprovechó su superioridad interior y logró una ventaja de nueve puntos (52-61). Una falta en ataque de Petwey hizo presagiar lo peor para los griegos. Sin embargo, los rusos no convirtieron esa posesión y, sin saberlo, despertaron en ese mismo instante a un héroe dormido de nombre Dimitris Spanoulis.
El base griego se echó a la espalda a un Olympiacos que no se vino abajo cuando se encontró con una desventaja de nueve puntos a menos de cuatro minutos para el final. Él desde el triple y Sloukas desde el tiro libre se encargaron de derribar al gigante ruso. Un primer triple del 7 rojiblanco y la visita de Sloukas a la bombilla enviaron la primera dosis de preocupación al banquillo ruso (59-63 a 3 minutos 12 segundos del final).
Incapaz de reaccionar el CSKA, el festival de Spanoulis y Sloukas continuó para dar la vuelta al partido y tomar la delantera en el marcador (63-64). Quedaban dos minutos, los tiempos muertos se sucedían pero la constante se mantenía: podías poner a un jugador en la misma cara de Spanoulis que aún así iba a meter el tiro. Así lo ordenó Itoudis y así respondió el gran capitán del Pireo, con una canasta en la cara del defensor que ponía al Olympiacos 66-63.
La reacción rusa por fin llegó, pero no comandada por Teodosic, que los instantes claves permaneció en el banquillo dada la mejor variante que presentaban Jackson y De Colo, más acertados a la largo del encuentro. Weems anotó una jugada ensayada tras un tiro llibre anterior que ponía las tablas a falta de 31,1 segundos.
Sin misterio ni estrategia enrevesada, Spanoulis cogió el balón, lo cruzó de campo y rondó la línea del triple de un lado a otro mientras esperaba a que el tiempo pasara. Botar, fintar y lanzar un canastón. Haciendo fácil lo difícil. A falta de siete segundos y con tres de ventaja, la guerra del tiro libre sólo retrasó lo que ya estaba decidido, el Olympiacos disputará la final del domingo tras ganar 70-68 al CSKA.
- Ficha técnica:
68 - CSKA Moscú (20+16+15+17): Teodosic (8), Weems (9), Vorontsevich (5), Kaun (11) y Kirilenko (5) -equipo inicial-, De Colo (18), Nichols, Jackson (9), Markoishvili, Khryapa (2) y Hynes (1).
70 - Olympiacos (17+18+12+23): Dunston (5), Spanoulis (13), Printezis (14), Mantzaris (5) y Darden -equipo inicial-, Petway (5), Hunter (2), Papapetrou (9), Sloukas (10), Agravanis (2), Lafayette (3) y Lojeski (2).
Árbitros: Ilija Belosevic (SRB), Borys Ryzhyk (UKR) y Daniel Hierrezuelo (ESP). Sin eliminados.
Incidencias: Primer partido de semifinales de la Final a cuatro de la Euroliga disputado en el Palacio de Deportes de Madrid (Barclaycard Center) ante unos 13.000 espectadores.