Felipe González ha confirmado que viajará a Venezuela el próximo lunes como tenía previsto, pese al rechazo del Gobierno de Nicolás Maduro, que ha manifestado no solo que el expresidente del Ejecutivo español no será bien recibido y no se le dará ninguna facilidad durante su estancia, sino que incluso le ha declarado persona non grata. Está claro que el mandatario venezolano quiere evitar a toda costa que Felipe González pueda asesorar a la defensa de los líderes opositores encarcelados Leopoldo López y Antonio Ledezma, que es el objetivo de su viaje. Querer impedir que González cumpla con su propósito se suma al sinfín de ejemplos de la cada vez mayor deriva autoritaria del régimen chavista que es ya prácticamente una dictadura.
Precisamente González llegará al país caribeño en pleno incremento del acoso del chavismo a la libertad de prensa y a los medios independientes, signo inequívoco de su vocación totalitaria y que Maduro utiliza con profusión. Ahora ha prohibido salir de Venezuela a veintidós directivos de medios de comunicación, entre ellos a los directores de El Nacional, Tal Cual y La Patilla, diarios que Nicolás Maduro tiene en su punto de mira, pues no siguen la consigna de lanzar continuos ditirambos al régimen, sino que reflejan la realidad venezolana como es.
Una realidad lamentable presidida por la ruina a la que Maduro ha arrastrado al país, pese a ser uno de los paises que tiene más recursos naturales. Ha hecho bien Felipe González en confirmar su viaje y debe ir con fuerza y sin ningún tipo de titubeos que serían considerados por los bolivarianos como muestra de debilidad. El expresidente del Gobierno español cuenta con el decidido apoyo de España, expresado a través del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, y con el respaldo de la comunidad internacional que condena el hostigamiento de Maduro a la oposición y a los propios e inalienables principios democráticos.