Opinión

Ocho muertes en Ucrania

ORIENT EXPRESS

Ricardo Ruiz de la Serna | Domingo 17 de mayo de 2015

Haber tenido vinculación o simpatías por el depuesto presidente Yanukóvich, se ha convertido en profesión de riesgo en Ucrania. El asesinato del periodista opositor Oles Buzina el pasado 16 de abril, y el del político de la oposición Oleg Kalashnikov un día antes, han despertado preocupación en Estados Unidos, Alemania, la OSCE, la UNESCO y diversas organizaciones internacionales.

Seis eurodiputados –entre ellos, el español Fernando Maura (UPyD)- han registrado una pregunta a la Comisión sobre el ciclo de asesinatos y muertes en extrañas circunstancias que se viene produciendo en el país desde la caída de Yanukóvich y el ascenso de las nuevas autoridades salidas del proceso de Maidan. Los eurodiputados recogen en su pregunta una lista de muertes en circunstancias sospechosas (calificadas en Ucrania como «suicidios») de personas próximas al expresidente Yanukóvich y su Partido de las Regiones desde finales de enero hasta mediados de abril de 2015 elaborada por Amnistía Internacional. La lista de muertos es muy inquietante:

- Oleksandr Peklushenko, antiguo gobernador regional (hallado muertos por disparos);

- Stanislav Melnyk, antiguo diputado (hallado muertos por disparos);

- Mykhaylo Chechetov, antiguo vicepresidente del Partido de las Regiones (supuestamente se tiró desde una ventana de su piso);

- Serhiy Valter, alcalde de la ciudad suroriental de Melitopol (apareció ahorcado);

- Oleksiy Kolesnyk, ex jefe del gobierno regional de Járkov (apareció ahorcado);

- Oleksandr Bordyuh, ex jefe adjunto de la policía de Melitopol (apareció muerto en su domicilio).

«Die Zeit» ha subrayado que se trata de una serie de asesinatos de personas identificadas con posiciones prorrusas en la escena política ucraniana. El periodismo y la política de oposición nunca fueron muy seguros en Ucrania, pero esta espiral de muertes sospechosas y asesinatos evidentes arroja sombras sobre la asunción de los valores de la Unión Europea que la Ucrania post-Maidan viene proclamando. Estos sucesos –en palabras de los eurodiputados- no se han investigado adecuadamente.

La violencia contra los partidarios ucranianos de Rusia es un error y, desde luego, no contribuye a terminar un conflicto que, se quiera o no, el gobierno de Kiev no puede resolver militarmente. Yanukóvich tuvo sus partidarios y hoy sigue habiendo una parte importantísima de la población que quiere relaciones normalizadas y abiertas con Rusia. Si la Unión Europea quiere contribuir a la estabilización de Ucrania y a la resolución de sus conflictos –el interno entre las provincias rebeldes y el resto del país y el externo entre el gobierno de Kíev y el de Moscú- debe exigir el fin de los asesinatos políticos y el enjuiciamiento de sus responsables.

La Comisión Europea suele reclamar a Rusia que dé pasos en pro de una solución política a la crisis ucraniana pero no parece requerir con tanto vigor al gobierno de Kiev el fin de la violencia contra los opositores ni la lucha contra la impunidad

Bueno, en realidad uno debería precisar que la violencia se dirige contra los opositores prorrusos. A los ultranacionalistas no solo no les va mal sino que incluso se reúnen con autoridades de la Unión. Así, Oleh Tiahnybok, presidente del movimiento neonazi Svovoda, y Oleh Lyashko –el líder del Partido Radical cuyos posters de campaña mostraban un oligarca con nariz larga y cadena de oro ensartado en un tridente en la más abominable tradición antisemita- se encontraron con Katherine Ashton, a la sazón Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, en diciembre de 2013. Su sucesora, Federica Mogherini, ha afirmado que se mantuvieron reuniones con los partidos de la oposición y que todos ellos profesaron valores democráticos en palabras y en acciones.

Así, en Ucrania, hoy, quienes corren más peligro parecen ser los prorrusos. Con el respaldo que la Unión brinda a Kiev, asume parte de su responsabilidad en el esclarecimiento de estas muertes violentas. Mientras la Ucrania salida de Maidan insista en construirse a espaldas de los prorrusos y los partidarios de Yanukóvich, seguirá siendo un país desgarrado.