‘Los presos de ETA quieren a Podemos en el Gobierno’, titula El Mundo. “Estos son como nosotros, pero españoles. A ver si toda la peña vota al ‘Coletas’”, se dice en conversaciones grabadas en prisión a las que ha podido acceder este diario. En imagen, la Ertzaintza “rompe el ‘muro’ abertzale” formado en Vitoria en defensa de tres miembros de Segi que iban a ser -y fueron- detenidos. Además, el Gobierno de Susana Díaz habría adjudicado los derechos de explotación de la mina de Aznalcóllar a sabiendas de que “en el proyecto ganador podía haber documentos falsificados”.
En relación con la información principal, los editorialistas aconsejan a Podemos que “marque distancias de forma expresa” con el entorno etarra: “Algo mal debe de estar haciendo Pablo Iglesias para que algunos de los asesinos más execrables de la banda terrorista ETA lo consideren no sólo como una referencia política, sino también como la única esperanza de conseguir una nueva ‘hoja de ruta’ que acelere la salida de los presos etarras de las cárceles. (…) La derrota de ETA no ha sido aún consumada y es necesario un esfuerzo de pedagogía democrática que deslegitime el uso de la violencia con fines políticos. Si Podemos tiene ese predicamento en este entorno social, puede aprovecharlo para defender los principios democráticos”.
Una estelada cuelga del balcón del Consistorio de Manresa, gobernado por CiU, en la tapa de La Razón: ‘Decenas de ayuntamientos desafían la legalidad’, dice el enunciado más destacado. Este medio da cuenta también de que ‘La UE lanza una misión militar contra las mafias de inmigrantes’, y que Margallo “pide tener en cuenta el paro en el reparto de refugiados”. En clave electoral, ‘Génova estima que mejora en más de 1,5 puntos a los sondeos’.
Francisco Marhuenda, director, apuesta por que “los indecisos votarán pensando en Grecia y en Andalucía y optarán por la estabilidad y el crecimiento” este domingo: “La izquierda política y mediática anda muy nerviosa porque el PP puede ganar las elecciones y retener una parte muy importante de su poder autonómico y municipal. Desde hace meses asistimos a una campaña dura y contundente contra Rajoy que es continuidad de la que hemos vivido desde el comienzo de la legislatura. Ahora se opta por la minimización, hasta extremos grotescos, de los aciertos en la política económica y de haber conseguido evitar el temido rescate. (…) Por lo visto, España vivía en 2011 una situación excelente y el PSOE dejó una buena herencia”.
El País abre con que ‘La UE atacará los barcos de la inmigración ilegal’ y lo ilustra con el arresto de un grupo de subsaharianos en Trípol. Otro asunto con espacio importante en la primera plana es que ‘Los partidos pelean por los votos de un electorado más indeciso que nunca’. Más del 30 por ciento, añade el periódico, “no sabe a quién apoyar en una campaña con más sondeos que propuestas”. Por último, ‘Rajoy sopesa enviar a Wert de embajador ante la OCDE tras el 24-M’.
‘Una prueba para la UE’. Así se titula uno de los editoriales, sobre el tema que encabeza la edición: “En lo obvio, como no podría ser de otra forma, todos están de acuerdo: hay que poner los medios para evitar que decenas de miles de personas arriesguen sus vidas lanzándose al mar mientras se lucran con ello las mafias de traficantes de personas. (…) Es muy complicado llegar a un acuerdo sobre qué hacer y cómo repartir el contingente de personas desesperadas que llegarán en los próximos meses; y la aprobada misión militar contras las mafias que acarrean a seres humanos con menos cuidado que al ganado plantea interrogantes burocráticos, además de muy serias limitaciones. El proyecto europeo va mucho más allá de declaraciones y discursos. La inmigración es una cuestión fundamental y la UE no está todavía a la altura del reto”.
En ABC, colorida portada con “interminables filas de inmigrantes detenidos en Libia cuando pretendían huir a Europa”, dice el pie de foto. Para titular, ‘España rechaza la cuota de asilo asignada por la UE’.
Ignacio Camacho lamenta que “pléyades de sondeos de cuestionable rigor técnico se han convertido en verdaderos creadores de tendencias inducidas”. Sostiene también: “Primero con las tertulias y luego con las encuestas, la posmoderna sociedad de la comunicación está sobredimensionando la política española. La democracia siempre es un régimen de opinión pública pero en ese juego de debates hay que establecer reglas limpias y delimitar los campos. (…) Vivimos una democracia imperfecta, tal vez aún inmadura, como para que además la convirtamos también en una democracia borrosa”.