Opinión

Elecciones muy reñidas

TRIBUNA

Enrique Arnaldo | Jueves 21 de mayo de 2015

Las elecciones del domingo son una auténtica final con categoría de Champions. Hay más contendientes en juego que los de una competición deportiva, pero, de la misma forma que en ésta, el ambiente está caldeado y las aficiones exaltadas a pocas horas de que toque el pitido inicial. Los jugadores (léase partidos y candidatos) tienen dificultades para conciliar el sueño. Los presidentes de los clubes (dígase los líderes y cabezas de los partidos) aunque trasladan optimismo triunfalista tienen el estómago anudado con cuerda de cáñamo o, dicho en términos del Sacromonte, más miedo que vergüenza.

Las elecciones del domingo son las más abiertas de las celebradas desde hace muchísimo tiempo. El resultado, totalmente impredecible. Aunque las encuestas presentan un extraño nivel de coincidencia en porcentajes y en reparto del botín (en forma de escaños), son muchas las incógnitas que se derivan de su letra pequeña.

¿Cuáles? De un lado, el elevado margen de error que las propias encuestas reconocen. De otra parte, el alto nivel de voto oculto o no reconocido, el bajo nivel de voto directo confesado, el real porcentaje de participación condicionante básico del resultado, la real operatividad final de la barrera electoral o de exclusión de quienes no alcancen el cinco por ciento de los votos válidos emitidos en la circunscripción…

Por vez primera parece que puede producirse la entrada, incluso en circunscripciones pequeñas, de más de tres partidos en las instituciones representativas, en pro, por tanto, de una mayor proporcionalidad…, sí, pero también de una mayor dificultad para la gobernabilidad, como estamos contemplando en Andalucía (en las que la candidata se las prometía más felices).

Para las elecciones locales la Ley Electoral prevé, salvo acuerdos que conformen mayoría absoluta, que la Alcaldía corresponde al cabeza de la lista más votada. Para las elecciones autonómicas no se aplica tal regla, de forma que los procesos de investidura serán lentos y decisivos, con idas y venidas, encuentros y desencuentros… La falta de cultura del pacto entorpecerá y alargará los caminos.