Opinión

Prostitución low cost

TRIBUNA

Antonio Hualde | Jueves 21 de mayo de 2015

Gustave Flaubert ponía en boca de su Madame Bovary una frase terrible: “la vista de una prostituta, incluso si es más bella que Venus, excita bastante poco el deseo de un hombre: la facilidad que tendría a satisfacerlo sacrificando solo un poco de dinero le quita casi siempre las ganas”. La obra en cuestión es de 1857, lo que denota que el tema viene de lejos. No en vano, uno de sus sinónimos es el de “oficio más viejo del mundo”.

Pudiera ser. Ya en la antigua Roma el latín recogía 50 palabras para referirse a ello, por las más de 90 actuales que hay en castellano. Hablamos, claro está, de la femenina, porque para la masculina sólo hay 3. Y es que son los hombres los consumidores casi en exclusiva del mercado del sexo. Según datos de la Oficina de la Naciones Unidas contra la Droga y el Delito -UNODC-, durante los años 40 un 70 por ciento de los hombres adultos del mundo aseguraba haber pagado por sexo al menos una vez en su vida. En la actualidad, esa media oscila el 19 por ciento, aunque varía mucho dependiendo del país en que se esté.

En Suecia, por ejemplo, está prohibido todo: ejercer la prostitución, contratar sus servicios y el proxenetismo. Inglaterra y Francia no penalizan su ejercicio, pero sí el resto. Holanda, por su parte, ha establecido una regulación algo sui generis. Y en España, ahora resulta que Albert Rivera va y propone legalizarla como parte de su oferta electoral. O lo que es lo mismo, hacer legal que se comercie con la dignidad de las mujeres.

Si una persona en el ejercicio de su libertad decide comerciar con su cuerpo, allá ella con su conciencia. Pero en general, las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen engañadas o por necesidad, en un submundo muy poco habitable. No sería realista aspirar a erradicar el oficio más antiguo del mundo; por algo lo es. Pero de ahí a ponérselo fácil a las mafias que explotan sexualmente a seres humanos media un abismo. Es tan simple como preservar la dignidad de la mujer o legalizar que se pisotee.