Opinión

Su talento más preciado (y más olvidado)

TRIBUNA

Nacho López | Sábado 23 de mayo de 2015

Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”. Aristóteles

NOTA: Si están ustedes muy satisfechos con su trabajo actual o con la actividad principal que desarrollan, puede que este artículo no les interese demasiado, al menos en este momento.

Motivación intrínseca y motivación extrínseca. Según la Wikipedia, la motivación intrínseca se evidencia cuando el individuo realiza una actividad por el simple placer de realizarla sin que alguien de manera obvia le dé algún incentivo externo, sin embargo la motivación extrínseca aparece cuando lo que atrae al individuo no es la acción que se realiza en sí, sino lo que se recibe a cambio de la actividad realizada.

En los años 70 se llevó a cabo un estudio muy interesante. Un grupo de investigadores seleccionó entre varios colegios a niños que disfrutaban mucho pintando. Los psicólogos separaron de forma aleatoria a los niños en dos grupos distintos. Los niños del primer grupo recibirían un dulce cada vez que entregaran el dibujo mientras que los del segundo no recibirían premio alguno. Al cabo de unos meses, se dejó de premiar al primer grupo y al poco tiempo, los niños de este grupo no tenían ganas de pintar mientras que los del segundo siguieron tan motivados como el primer día.

¿Ha nacido usted para hacer lo que hace en la actualidad? ¿Siempre quiso ser periodista y ahora se dedica a la arquitectura? ¿Nació para ser actor, futbolista o cocinero pero hoy en día trabaja en una oficina, vende productos de belleza a domicilio o colabora en un periódico digital? ¿Quién no se ha hecho esta pregunta muchas más veces de las que puede recordar?

Llevo unos cuantos años leyendo historias de triunfadores, citas de filósofos, libros de autoayuda o frases de coachsmotivacionales que nos animan a buscar aquello para lo que hemos nacido, para llegar a cumplir nuestros sueños y desarrollarnos plenamente como seres humanos. Hacer lo que más nos gusta, consumir nuestra energía vital, sin quemarnos, y lograr la dicha en el difícil arte de vivir. Una de las citas más sonadas de las últimas décadas fue ésta de Steve Jobs: "Cada día me miro en el espejo y me pregunto: si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es "NO" durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo".

Antes de seguir adelante, les propongo un ‘mini test’ para evaluar cuantitativamente cómo se sienten con su trabajo o actividad predominante actual, y cómo creen que podrían sentirse si lograran encontrar aquello que anhelan. Sería como hacer una foto del presente y una foto de lo futurible, para después compararlas.

Aunque puedan parecer genéricas o ambiguas, por favor valore con un número del 1 al 10, siendo 1 la valoración más negativa y 10 la más positiva, las siguientes preguntas. A continuación sume el resultado de cada grupo de cuatro preguntas.

1. ¿Se le da bien lo que hace en la actualidad (trabajo, dedicación, actividad)?

1 muy mal, 10 muy bien.

2. ¿Se siente personalmente valorado en su trabajo o actividad que desarrolla?

1 no mucho, 10 muy valorado. Si siente que su actividad no está apreciada en absoluto por su entorno personal, profesional y social, no sume nada y por favor reste 5 puntos.

3. ¿Se siente económicamente satisfecho o recompensado?

1 no del todo, 10 muy satisfecho. Si lo que ingresa no llega para cubrir las necesidades más básicas de su familia, de nuevo no sume sino reste 5 puntos.

4. ¿Está satisfecho con el tiempo libre que le deja dicha actividad?

1 no, 10 muy satisfecho. Si su dedicación es absoluta y apenas tiene tiempo libre o al contrario, tiene demasiado tiempo libre, tendría que restar 5 puntos en vez de sumar.

Ahora unas preguntas sobre aquello que les gustaría hacer.

1. ¿Sabe usted qué es exactamente a lo que querría dedicarse?

1 si no tiene ni idea, 10 si lo tiene muy claro.

2. ¿Cree usted que se le daría bien?

1 si no está del todo seguro, 10 si está convencido de que lo haría muy bien; -5 si con certeza sabe que no tendría reconocimiento alguno, aunque le gustara mucho hacerlo.

3. Con dicha actividad, ¿podría financiar sus necesidades familiares más básicas?

1 poco probable, 10 sin duda alguna. Si está seguro de que el dinero que espera ganar no llegaría a cubrirlas, hay que restar 5 puntos y no sumar nada.

4. ¿Cree que dedicaría mucho tiempo y esfuerzo a dicha actividad?

1 mucho, 10 el justo y necesario. Si su dedicación esperada fuera absoluta y previera quedarse sin tiempo libre, o sin embargo cree que tendría demasiado tiempo libre, no sume sino reste 5 puntos.

Por favor, ahora compare el resultado.

Existe la creencia popular de que todos tenemos un don o una cualidad que nos hace especiales y que en la búsqueda y en el desarrollo de dicho don encontraremos la felicidad plena. Si no lo hacemos, andaremos por la vida sin haber desarrollado todo nuestro potencial y con cierto grado de frustración. La creencia es tan profunda y tan extendida, al menos en el mundo occidental y en las clases más acomodadas, que hay todo un mercado que sirve a tal propósito. Sin embargo muy pocos nos hablan del mayor talento natural, animal y vegetal que existe, que es, sin duda alguna, la capacidad de adaptación. Los bebés primero, y de niños después, -desarrollo neuronal aparte- pasan tanto tiempo cerca de los padres precisamente para aprenderlo, cultivarlo y desarrollarlo. El ser humano ha sido y es, para bien o para mal, el animal que mejor se ha adaptado al medio y a las circunstancias. Este talento no solo nos ha servido para dominar y conquistar o para extendernos y multiplicarnos, sino también para crecer personal, espiritual y, por qué no, profesionalmente.

Queramos o no, todos nacemos con este gran talento ‘olvidado’ y, curiosamente, también aquellos que han logrado los mayores triunfos, materiales e inmateriales, han sido -y son- grandes maestros en el arte de la adaptación.

“El secreto de la felicidad no está en tener lo que quieres, sino en querer lo que tienes”. (Anónimo)