Domingo 31 de mayo de 2015
Mañana lunes se reúne la Comisión Antiviolencia para analizar los bochornosos sucesos que tuvieron lugar en la final de Copa, con la pitada al himno y demás salidas de tono -pancartas, cánticos- del nacionalismo. La ANC -Asamblea Nacional Catalana-, el trust del independentismo montado por CiU y Esquerra, había llegado a repartir 10.000 silbatos entre los asistentes, para que la afrenta al himno fuese aún más sonora.
Quedará para el recuerdo un nuevo título para el F.C. Barcelona, con ese prodigio que es Leo Messi a la cabeza. Pero quedará igualmente el esperpento montado por CiU, Esquerra y parte del entorno del Barça -incluidos algunos jugadores como Gerard Piqué-, que aprovecharon un evento deportivo para quedar en ridículo con la excusa de la independencia.
Deporte y política nunca han maridado bien, y éste es un caso palmario. Muchos de los asistentes ayer al Nou Camp no fueron a ver un partido de fútbol, sino a insultar el sentir de la mayoría de españoles. Y para colmo, Artur Mas acusaba al Gobierno de “hacer el ridículo” por pedir que se investigue el origen de la pitada. Al igual que Rajoy, Mas también debería mirarse al espejo antes de seguir instalado en el esperpento continuo.
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