EL IMPARCIAL | Martes 02 de junio de 2015
Los centros de acogida de inmigrantes en Italia están saturados. Sólo este fin de semana llegaban a sus costas más de 5.000 ilegales, y se prevé que con la llegada del buen tiempo esta cifra vaya aumentando cada vez más. Y sólo hace dos semanas Bruselas daba a conocer su propuesta para una Agenda de Inmigración “más justa y eficaz”. Se trataría de un programa de reasentamiento dotado con 50 millones de euros y destinado a transferir 20.000 personas a Europa de forma segura y legal.
Por supuesto, estamos ante una propuesta que tardará en definirse y mucho más en llevarse a la práctica. Por de pronto, no todos los países están de acuerdo con dicha propuesta. Reino Unido, por ejemplo, encabeza las críticas de quienes piensan -y puede que con razón- que con esta forma de actuar se corre el riesgo de provocar un “efecto llamada”. Por otro lado, el sistema de cuotas propuesto tampoco ha dejado indiferente a nadie.
Dichas cuotas se han creado en base a criterios de población, renta per cápita y otra serie de variables, aunque lo que de verdad contará va a ser la voluntad de los distintos países a medida que el número de refugiados e inmigrantes ilegales siga creciendo. Pero entre tanto, países como Italia, España o Malta siguen haciendo frente ellos solos a un problema que es común a todo en continente. E igual que los países del sur mostraron su disposición a cooperar cuando la crisis del gas ucraniano afectaba a los del norte, ahora debe imperar el mismo principio de solidaridad. Porque, cada vez en más temas -y especialmente en inmigración- la UE sólo de tiene de “unión” el nombre.