Opinión

Realidad y propaganda políticas

TRIBUNA

Agapito Maestre | Miércoles 03 de junio de 2015
La batalla de las coaliciones políticas ya se ha trasladado a los medios de comunicación. Una vez más, la propaganda tiende a ocultar los cambios reales que se han producido en la política española. La terrible propaganda, sí, pretende hacernos creer que el bipartidismo no ha desaparecido y para ello utiliza su arma más letal: la mentira. La mentira descarnada. Exagerada. Mienten como bellacos sin sentir vergüenza. La consigna de esta propaganda extiende por tierra, mar y aire, y sin ninguna autolimitación de carácter moral, que Ciudadanos apoyará al PP y, naturalmente, Podemos hará lo mismo con el PSOE. Falso.

El gran cambio político en España es que Ciudadanos y Podemos han barrido el sistema bipartidista. Esa es la principal verdad surgida de las elecciones del 24-M. Ciudadanos y Podemos han cumplido con su primer objetivo: hacer saltar por los aires el bipartidismo, pero, ahora, viene la propaganda de lo medios de comunicación, tan viejos como los viejos partidos en que se sustentan, a decirnos que no hay otra opción que votar al PP y al PSOE. Por favor, señores del anacrónico y “actualísimo” periodismo, sean serios en sus demandas, ¿cómo les piden ustedes a Ciudadanos y Podemos que resuciten lo que ellos han eliminado?, ¿en qué cabeza cabe que Podemos y Ciudadanos vayan a entregarse fácilmente en los brazos de los partidos de Susana Díaz y de Esperanza Aguirre, respectivamente?, ¿cómo quieren que se manchen los partidos surgidos contra la corrupción con la corrupción que está saliendo en estas últimas semanas y días? Quienes creían que Ciudadanos era la marca blanca del PP no sabían, o mejor, desconocen las primeras letras de la Política. Y quienes se sorprenden ahora de que Podemos tenía como primer objetivo, en 2015, sustituir al PSOE, o sea destruirlo para ocupar su lugar, son peores que estultos, son cínicos a sueldo. La batalla de las coaliciones políticas es asunto demasiado serio como para resolverlo de un plumazo propagandístico. Periodístico.

La confusión interesada entre lo real y lo que deseamos nosotros de esa realidad está llevando a los medios de comunicación a su propio aniquilamiento. Son incapaces de clarificar la agenda política de la democracia española para los próximos meses. Por ejemplo, las alevosas críticas que está recibiendo Rivera por su comportamiento ante la negociación con el PP de Madrid me parecen fuera de lugar. Confunden la crítica con la maledicencia, o peor, tergiversan el análisis más o menos objetivo de la actuación de un partido político, en este caso Ciudadanos, con las tomas de posición política de ese partido. Nadie que tenga respeto por lo real, por los cambios políticos que ya han tenido lugar en nuestro país a raíz del día 24 de mayo, puede acusar a Rivera en particular, y a la dirección de Ciudadanos en general, de pasarse de éticos, o de ser exagerados con el cumplimiento de sus códigos morales, a la hora de hacer política. No creo que sea razonable acusarles de que su exigencia de transparencia ante la corrupción, y sobre todo ante los nuevos casos de corrupción aparecidos en Madrid, puede llevárselos por delante, como ha llegado a decir algún periodista de una cadena amiga.

Ese tipo de “análisis” no cumple el criterio mínimo exigible a un analista político para hacerse creíble, a saber, que tenga la probidad intelectual necesaria para distinguir, dicho weberianamente, entre hechos y valores, entre la constatación de los hechos por un lado, y las valoraciones y acciones que pueden derivarse del análisis de esos fenómenos por otro. Frente a lo que divulga la propaganda, Ciudadanos no ha tenido que tomar una determinación, no ha sido necesario elegir una opción u otra, no ha estado al arbitrio de Ciudadanos que Rivera o Aguado pudieran decirle a la buena de Cristina Cifuentes: “no queremos nada con el PP de Madrid”. En efecto, esa negativa no ha surgido de la “voluntad colectiva” de Ciudadanos, sino de la realidad que ha puesto en evidencia un juez de Madrid: la corrupción está ahí y puede seguir en el futuro. He ahí la base para entender las palabras de Rivera: “El PP de Madrid tiene una situación caótica.”

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