Esperanza Aguirre convocará “cuanto antes” un congreso extraordinario del Partido Popular de Madrid y no presentará candidatura para presidirlo, cediendo el cargo a Cristina Cifuentes, favorita en el proceso de primarias que determinará la nueva directiva.
Faltaba por saber si Aguirre continuaría al frente de la oposición en el Ayuntamiento o se apartaría, pero ha confirmado este miércoles que cumplirá los cuatro años y que no tiene en mente la retirada. En todo caso, en Génova y en Moncloa no dudan de que puede tratarse de un paso atrás para tomar impulso.
Así lo hizo la exministra de Educación y Cultura, expresidenta del Senado y expresidenta de la Comunidad cuando dio el relevo a Ignacio González en la Puerta del Sol asegurando que el primer plano había acabado para ella. Las sospechas del Gobierno van más allá: un tropiezo de Mariano Rajoy en las generales abriría camino nuevamente a la dirigente.
No en vano, Aguirre ha vuelto a desobedecer a su líder, Rajoy, que ordenó no celebrar congresos extraordinarios hasta que pasaran las presidenciales para evitar crisis y debates internos. El “cuanto antes” no suena demasiado lejano. Carlos Floriano ha recordado que la doctrina Rajoy sigue vigente.
La ‘popular’ está convencida de que es necesaria en este momento y más en el actual contexto, pero reconoce errónea su estrategia, que aupó a Manuela Carmena. La certeza en este momento, y había apuestas para todos los gustos, es que Aguirre admite la fuerza de Cifuentes y prefiere quedar fuera de los focos y descansar a la espera de una oportunidad, en caso de que llegue.
De no ser así, este martes ha dado comienzo el principio del final de una larga trayectoria en la política española.