Opinión

Rajoy cambia, ¿para qué?

Y DIGO YO

Javier Cámara | Jueves 18 de junio de 2015

La verdad es que Rajoy no lo tiene nada fácil. La situación a la que ha llegado el Gobierno y el partido se la ha buscado él solo por pensar que lo único que queríamos los españoles era salir de la crisis. Y no le faltaba razón… al principio.

Que la economía mejorase ha sido el único plan del Ejecutivo porque era, realmente, lo más acuciante. Hay que reconocer que el escenario con el que se encontró era de emergencia. Pero el tiempo pasa, las cosas cambian y la ciudadanía empezó a pedir algo más. Y ante esto, el presidente del Gobierno y su equipo no han hecho nada, bien porque no se dieron cuenta de las nuevas necesidades –no lo vieron venir, gran fallo–, bien porque no tiene nada que ofrecer.

Ahora cambia, pero ¿para qué? Rajoy hace cambios porque el PP necesita ilusionar tras el batacazo en las municipales y autonómicas, pero ¿hay tiempo para que el nuevo equipo haga algo productivo que pueda dar un giro a la intención de los votantes o es simplemente un lavado de cara menor por la presión mediática? Excepto Pablo Casado, que en comunicación dará un aire fresco a la imagen del partido, y era el relevo esperado, el resto de cambios han sido de poco calado.

Rajoy ha movido pocas fichas para tanta autocrítica y, a la espera de que estos movimientos den algún resultado, ya dice que va a tomar las riendas del partido y que, ahora, le va a hacer más caso. Vamos, que irá a las reuniones. Quizá un poco tarde.

En cualquier caso, parece una ocasión perdida para tomar alguna decisión de más alto nivel y hacer, de verdad, un cambio en el partido. No apuntaba la cosa a que destituyera a Cospedal, sobre todo ahora que ha perdido la presidencia de Castilla-La Mancha, pero no se intuye que estos cambios sean un buen remedio contra la brillante subida de Podemos y Ciudadanos. La calle demanda aire fresco.

Cambios, cambios. Todo el mundo pide cambios, pero tampoco tanto. En la ciudad de Madrid alguno está pensando ya si han salido de Málaga para meterse en Malagón. Aquí se ha pasado de la famosa “relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor” a la contundente “Arderéis como en el 36”. Cambiar está bien, pero, como vemos, tiene sus riesgos.

En frente, las aguas están más tranquilas. Pedro Sánchez, a pesar de haber conseguido el peor resultado de la historia del partido, no tiene rival y a esta tranquilidad de saberse el “elegido” se suma la manita que le está echando su máximo rival (Rajoy, por si alguien estaba pensando en algún otro) al mostrarse tan beligerante en el Congreso. Además de caras, algunos tienen que cambiar también de estrategia.

En cualquier caso, la campaña electoral para las generales ya ha empezado y ganará el partido que al final tenga el favor de Ciudadanos. Aunque de ser el PP, habría que ver si Albert Rivera le deja ser presidente. Repito, la verdad es que Rajoy no lo tiene nada fácil.