Editorial

Esquerra y Mas rompen CiU

Viernes 19 de junio de 2015

Finalmente, la ruptura entre Convergencia y Unió se ha hecho efectiva. Es algo que se veía venir desde hacía años y que nunca parecía llegar a concretarse, por lo que no ha sorprendido a nadie. En todo este asunto, pierden los dos, pero sobre todo Unió. Lo que queda del partido de Durán Lleida tiene ante sí un horizonte más que incierto. A día de hoy, su pervivencia tras las próximas elecciones autonómicas se antoja difícil, y eso es algo cuya responsabilidad principal es en gran medida del propio Durán.

Unió no ha sido nunca independentista; o al menos, la gran mayoría de sus bases. El partido representaba una opción catalanista integrada en el marco constitucional, que cada vez chirriaba más con un socio como Convergencia que se había escorado hacia postulados de Esquerra. Este último partido ya reventó al PSC, y en buena medida ahora ha hecho algo similar con CiU.

Sin embargo, conviene tener presente que Durán podía haberse apartado mucho antes. Con ello, habría conseguido una mejor expectativa para la opción que representa su partido y, de paso, no facilitar las cosas al radicalismo de Esquerra -que ahora ha hecho suyo Mas-. Pierde Unió; y sobre todo, pierden los ciudadanos catalanes, huérfanos de una alternativa nacionalista moderada.