Objetivo final de PODEMOS
El objetivo final de PODEMOS es una sociedad redistributiva que ponga en común la propiedad privada, incluye hacer comunes o públicos gran parte de los medios de producción.
Para ellos, la verdadera democracia es la redistributiva. Conectan redistribución con derechos humanos: el ejercicio de la libertad sólo se puede hacer desde la puesta en común de los bienes.
Las clases subordinadas, una vez superado el concepto de proletariado, son los salariat (sin definir, pero supongo que se refiere a los “mileuristas”) y las clases medias desfavorecidas por la crisis.
¿Cómo se llega a esa sociedad futura y redistributiva?
Mediante el cambio en la hegemonía. Este término de Antonio Gramsci (Italia, 1891-1937) hay que conocerlo.
La hegemonía implica el consenso social o, lo que sería más preciso, el sentido común de lo que es normal en una sociedad. Por la hegemonía se establecen las relaciones socio-económicas en un país. Para Podemos, la actual hegemonía es la de un estado neoliberal en el que las clases subordinadas aceptan como “natural” este sistema explotador e injusto.
Una vez retirada de la política, preguntaron a Margaret Thatcher cuál fue su logro más importante y ella contestó que era… el partido laborista de Tony Blair.
En el ámbito de la izquierda radical, esto es un hito histórico. Que el partido laborista de Crosland, Benn o Wilson, partidarios de la presencia abrumadora de los sindicatos, el monopolio público de la sanidad y la educación o el transporte, la energía o la vivienda e incluso de los medios de comunicación liderados por la cadena de televisión pública BBC se hubiera convertido al liberalismo, fue la gota que colmó el vaso. Olvidaban que antes esas políticas radicales de izquierda habían llevado a que el Reino Unido tuviera que ser intervenido por el FMI en el año 1976 o que tuvieran que restringir la semana laboral a tres días porque el país no daba más de sí (el famoso Winter of Discontent).
La lucha por cambiar el consenso social es la clave de Podemos. Veremos constantemente gestos igualitarios de avance en lo público en todos los campos (independientemente de su eficacia), políticas de redistribución, etcétera. Hay un concepto importante en la revolución por el cambio de la hegemonía y es que para llegar al consenso social que se pretende, hay que utilizar elementos del consenso o hegemonía anterior. Esta gradualidad es clave para entender las políticas falsamente moderadas que se verán hasta la llegada al poder de Podemos.
El cambio revolucionario por la hegemonía en lugar de por la violencia es una de las bases que distingue a la nueva izquierda. Aunque en ocasiones la apelación a la fuerza es ineludible de forma recurrente en Venezuela y episódica en Argentina, Bolivia o Ecuador. En España se utiliza una fuerza amedrentadora en apariencia no violenta: “escraches”, acampadas, etc.
Para cambiar la hegemonía suele ser necesario un cambio importante en las circunstancias, en la realidad que se vive. La crisis financiera actual es el catalizador de esta crisis política que se denomina “de régimen” (pues produce un cambio constitucional, que es lo que se pretende).
Hay que señalar que Podemos aspira al monopolio de la representación de la izquierda, y lo está consiguiendo. Ha fagocitado a Izquierda Unida y ha ganado mucho terreno a la izquierda nacionalista y al PSOE. De hecho, el PSOE ya es la segunda fuerza política de la izquierda en las grandes ciudades.
Su próximo objetivo es Pasokizar al PSOE (en referencia al partido socialista griego que ha sido liquidado por Syriza). Una vez monopolizada la izquierda, es cuestión de tiempo que se produzca la alternancia en el poder.
Y una vez alcanzado el poder y ¡aquí está el peligro!, las tentaciones totalitarias serán máximas para que no haya alternancia y la derecha pueda volver al poder.
De hecho manejan un concepto, el de irreversibilidad del cambio o nuevo consenso que se alcanza con una serie de medidas que suelen ser casi totalitarias.
Dada la estructura política de España, en el proyecto de Podemos sobra algo más de media España; toda la derecha incluyendo la derecha nacionalista. Este es el principal peligro; que logren la victoria en unas elecciones y en su afán totalitario cambien las reglas para excluir a media España del juego político, tal y como se ha hecho en Venezuela.
Ejes de la política de Podemos
1) Enfatizar las consecuencias de la crisis financiera
El PP ha mandado a España al Tercer Mundo (Monedero).
La primera política de Manuela Carmena es paliar la desnutrición infantil.
Recordemos que el catalizador para el cambio de hegemonía y de régimen es la propia crisis. Es necesario mantener, al menos en el subconsciente colectivo, que la crisis no se ha superado y que sus consecuencias son devastadoras para gran parte de la sociedad.
Hay que seguir, por tanto, esforzándose en proclamar los éxitos de la política del PP para salir de la crisis reconociendo los esfuerzos realizados por toda la sociedad.
2) Los políticos antiguos, la “casta” son los culpables de todo.
El concepto de “casta” no es de Podemos, sino del Movimiento Cinco Estrellas italiano. Incluso Podemos procede del “yes we can” de Obama (aunque sea mucho más siniestro el tono con el que gritan “Si se puede”)
Se enfatiza la corrupción y la ineficacia de los políticos actuales. Esto alcanza a toda la clase política (PSOE, PP, IU, nacionalistas...). Además, esta criminalización indiscriminada (sic) permite crear y legitimar el monopolio de la política que se pretende para lograr el cambio de régimen necesario.
Es muy revelador el debate por la imputación de la portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre “los imputados que hacen mal uso de los fondos públicos deben irse”. Es decir, también los ineficaces. Asaltar una capilla o publicar unos tweets muy ofensivos se considera una chiquillada de los nuevos políticos, deslices de gente comprometida. La clave es la corrupción y la ineficacia, el mal uso de los fondos públicos (no dice robar porque va implícito)
Otra actitud que estamos viviendo es la “plebeyización” (palabra de Errejón) de la política. El disfraz de Podemos bastante uniforme, por cierto; sus actitudes y manejo de las instituciones es una cuestión muy pensada y deliberada. Les distingue aún más de la “casta” y produce un avance considerable hacia la sociedad de iguales.
3) El estado neo liberal es el enemigo, genera más y más desigualdad
Obvian que en España el gasto social es de más del 26% del PIB, por encima de Alemania, Holanda, Reino Unido o la media de la OCDE.
Para Podemos, la UE es un conjunto de estados neo liberales y olvida que no sólo que hay más de 130 mil regulaciones en vigor, sino que España es uno de los países más intervencionistas de nuestro entorno (número 33 en el ranking doingbusiness.org) en otorgar facilidades para hacer negocios, detrás de casi todos los países de la UE.
El debate de la igualdad es crucial. Se publica constantemente que cada vez hay más ricos y que la desigualdad crece.
Esta es la clave. No entremos en el debate de la desigualdad (que en España la produce esencialmente el paro) sino en la erradicación de la pobreza, o mejor en la generación y mantenimiento de la clase media.
La desigualdad es la herramienta que usan generalmente los académicos de izquierda para denunciar la globalización y el liberalismo. Si no se politizara la cuestión, desde el punto de vista humano, lo importante sería erradicar la pobreza, sacar a la gente de la miseria y convertirlos en clase media. Subir las rentas de todos, sin limitación. Para generar riqueza para todos, tiene que haber ricos.
Hay una anécdota muy conocida de Olof Palme y Mario Soares. El socialista portugués, lleno del entusiasmos del recién llegado, le dijo a Palme que su política sería acabar con los ricos. Este le contestó que la suya es acabar con los pobres.
En el mismo sentido se manifestaba Margaret Thatcher en el video adjunto. Su contestación, legendaria, a este debate.
Globalización y liberalismo son los motores más importantes de la historia para reducir los niveles de pobreza. Aunque hay mucho debate sobre las cifras, el Brookings Inst. maneja una reducción de hasta el 75% sobre los niveles de pobreza de 1990. Algunos estudios afirman que la tasa de reducción de pobreza es de 70 millones de personas por año. No hay más que visitar Asia, América e incluso África para comprobar que el crecimiento económico está trayendo bienestar para muchos.
Una reflexión más sobre el neoliberalismo. Es completamente falso que se “practique”. Lo que si existe, en cambio, es un liberalismo muy atenuado por el intervencionismo estatal que - no hay que tener complejos- en ocasiones, en muchas ocasiones, es fuente de ineficiencias y corrupciones. También están las diferencias de costes entre la sanidad (el consenso que se está produciendo paulatinamente contra la privatización de la sanidad es prueba de un cambio en la hegemonía) o la educación pública y privada. No es propio de un estado neoliberal, ni siquiera liberal, que para abrir una actividad empresarial hagan falta más de veinte registros y autorizaciones.
La comparación entre cualquier estado liberal y los que pretenden Podemos no se sostiene en ningún campo, ni en el educativo, ni en el sanitario, ni en los servicios sociales por citar algunos.
El totalitarismo de Podemos
El proyecto de Podemos se basa en llegar al poder, no en mantenerlo. Tendrán que llegar al poder de forma pacífica y democrática pero, una vez instalados, las tentaciones totalitarias serán grandes por una serie de razones:
Militancia y compromiso en Podemos
Hay un enorme compromiso y entusiasmo en Podemos. Su capacidad de convocatoria, tanto inmediata como organizada, es insólita. Algún dirigente ha afirmado que son capaces de convocar a veinte mil personas de forma inmediata.
También existe una gran disciplina para mantener el mensaje (actual) de moderación.
Su manejo de las nuevas tecnologías es de nivel mundial.
¿Dónde está la batalla?
En las clases medias, sin duda. El acceso al poder tiene que ser mediante elecciones, y sólo se consigue si se ganan las clases medias de centro y centro izquierda. Las que Podemos denomina las clases medias desfavorecidas por la crisis.
Hay que recordar que, según algunos cálculos, probablemente más de cien mil votantes del PP votaron a Carmena en Madrid. Y muchos más de centro izquierda. Son muy conscientes de que tienen que moderar mucho sus políticas y su discurso para seguir atrayendo a las clases medias que son clave para su asalto al poder.
Las clases medias son objeto de crítica y también de inclusión para asegurar la irreversibilidad del modelo que proponen. Las clases medias se consideran insolidarias (no pagan impuestos, son poco afectas a lo público, no usan los servicios públicos, sólo demandan seguridad... ). En su propuesta, hay que subir los impuestos y eliminar los servicios privados alternativos a lo público para que se produzca la necesaria afección.
Creo que, si bien Pablo Iglesias ha sido un factor clave para que Podemos aglutinara gran parte de la izquierda radical, ahora se está convirtiendo en un lastre. Quizá ha llegado a su techo (aprox. el 16% del electorado). Su agresividad empieza a producir rechazo. El objetivo de este año, de estas elecciones generales es superar al PSOE (Pasokizarlo). Para este objetivo Iglesias puede aún servir. No creo que pueda ser el líder que realice el asalto final al poder. Lo lógico, si les entran las prisas y ven posibilidades de victoria en las Generales, es que se busque “carmenizar” (dado el indudable éxito obtenido en la ciudad de Madrid) a Podemos con una candidatura de unidad con un líder amable y un segundo que será, sin duda, del núcleo duro.
CONCLUSION
Estamos ante una propuesta trasnochada pero diabólicamente inteligente, nacida de politólogos. Intelectuales como vanguardia de la revolución (la historia se repite) y financiada de forma poco transparente.
Una propuesta que divide a la sociedad, falsamente moderada (en el peor sentido de la palabra) y, por tanto, muy “política”. Monolítica en su nacimiento y planteamiento. Ajena a la transversalidad que tienen casi todo el resto de partidos. Hasta Ciudadanos nace de una transversalidad entre el PSC no nacionalista y el liberalismo de Arcadi Espada. No así Podemos.
Un planteamiento históricamente absurdo en una sociedad como la nuestra, que tiene unas cuotas de bienestar y desarrollo muy altas. Un completo anacronismo. Un anacronismo financiado desde fuera y, por tanto, completamente artificial, pero que requiere de toda la dedicación, la fuerza y el talento político para combatirlo.
No frivolicemos la amenaza de Podemos. Su éxito, su disciplina y su inteligencia son indudables. Apenas hace un año no estaban constituidos ni en partido político y, hace poco más de cuatro años, con ocasión de las elecciones municipales de 2011, varios de los que hoy son concejales del ayuntamiento de Madrid estaban acampados en la Puerta del Sol. No creo que ni soñarán encontrarse en la posición en que están hoy.
Como conclusión, lo primero que hay que hacer es detener el proyecto político de Podemos, y para ello es imperativa la colaboración del PSOE. Reitero que si el PSOE se convierte en tercera fuerza política de España, es inevitable la llegada de Podemos al poder por el puro juego de la alternancia. Después hay que aprovechar la oportunidad y, como hizo la vieja socialdemocracia tras la Segunda Guerra Mundial, admitir el acicate que supone Podemos para debatir y reformular un consenso social para España, que afronte los retos de anomia y malestar social principalmente entre los jóvenes. También es crucial afrontar cuestiones como la unidad territorial y la integración de la diversidad social en la que vivimos.