Martes 23 de junio de 2015
Las declaraciones de Pablo Iglesias compadeciéndose de los “prisioneros” de ETA -con delitos de sangre muchos de ellos- y criticando abiertamente la política de dispersión siguen generando polémica. Ayer mismo, Podemos hacía suyas estas “reflexiones”, al tiempo que criticaba a quienes “quieren seguir causando dolor a las víctimas”. Ellos mismos, sin ir más lejos.
Basta echar un vistazo por YouTube, Facebook o Twitter para ver lo que piensan en Podemos de ETA y la izquierda abertzale. La simpatías son más que evidentes, y la ambigüedad de los nuevos socios del PSOE en esta materia, palmaria. Esperanza Aguirre denunció la defensa que Pablo Iglesias hacía de los intereses de ETA y la Venezuela chavista, y los tribunales le han dado la razón hace bien poco.
No había ninguna necesidad de volver a humillar a las víctimas. Pablo Iglesias vuelve a mostrar su coincidencia con los postulados del entorno terrorista adhiriéndose a una de sus demandas más significativas: la modificación de la política penitenciaria para que los asesinos estén más cómodos. Y éste es el líder del partido que apoya el PSOE en ayuntamientos y comunidades autónomas.
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