Sociedad

El fuego de las hogueras de San Juan ilumina la noche más corta del año

MÁS CERCA DE SER PATRIMONIO INMATERIAL DE LA HUMANIDAD

Efe | Miércoles 24 de junio de 2015
Se trata de un ritual asociado a la purificación que marca el comienzo del verano.

La Comisión de Cultura del Congreso ha aprobado este martes la Proposición no de Ley para que las Hogueras de San Juan sean declaradas como "manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial".

Aprobada por unanimidad por todos los grupos políticos, esta Proposición no de Ley ha sido presentada por el grupo parlamentario popular, ya que, según una nota de prensa del PP, estas fiestas forman parte "del imaginario colectivo, trascienden un territorio concreto y se transmiten generación tras generación".

En palabras del portavoz de Cultura del Grupo Popular en el Congreso, Juan de Dios Ruano, esta designación se hará de acuerdo con la Ley de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial que se aprobó en mayo de este año.

Además, para Ruano las Hogueras de San Juan "constituyen un acto festivo que forma parte del imaginario colectivo general de los españoles" y ha insistido en que "trascienden un ámbito territorial concreto y que se transmiten generación tras generación a lo largo y ancho de nuestro país".

"Existe entre los habitantes de todos los pueblos de España -ha añadido- vocación de mantener viva la tradición de las hogueras, de que sigan perdurando a lo largo del tiempo".

En este sentido, según el portavoz popular, la gastronomía propia que acompaña en cada lugar a las hogueras y el "carácter festivo" de éstas ponen en valor "una forma peculiar de ser, de sentir y de hacer" que forma ya parte del "acervo cultural de nuestro país".

"Todas y cada una de estas circunstancias - ha indicado- hacen merecedoras a las Hogueras de San Juan de las medidas de reconocimiento y apoyo previstas en la Ley para el patrimonio cultural inmaterial de España".

La noche de San Juan, la más corta del año, se ha celebrado con hogueras en las playas de toda la geografía española. Por ejemplo, en A Coruña, donde más de 150.000 personas compartieron la noche mágica de San Juan con las playas abarrotadas, una asistencia récord y un protagonismo especial para Pablo Picasso.

Cada año la ciudad de A Coruña se prepara con más ahínco para una de sus veladas más especiales, la que va del 23 al 24 de junio, y en la que los gallegos se concentran en espantar a las "meigas", las brujas de la tierra.

El ambiente en las playas de Riazor y Orzán arrancó por la mañana, cuando la gente empezó a llegar a los arenales con provisiones para pasar un día que amaneció cubierto y que continuó nublado hasta que se puso el sol en una de las jornadas más largas del año, con luz hasta las 22.17 horas.

Por la tarde ya se montaron las hogueras, aunque la pleamar, que coincidió con el ocaso, impidió un pronto inicio de la fiesta, que tuvo que esperar hasta que el manto de la oscuridad cubrió las playas.

La tradición dice que todo el mundo debe tener una "cacharela" o "lumeirada", la tradicional hoguera, para saltarla al menos nueve veces y espantar así a las "meigas" y a los malos espíritus durante un año completo.

Por la mañana toca un lavado con las hierbas de San Juan, las más aromáticas del inicio del verano, para completar un proceso que arrancó hoy con su recogida y continúa con el fuego de medianoche.

El Ayuntamiento, consciente de la importancia de las costumbres, repartió leña, hasta 150 toneladas, para garantizar a todo el mundo un año tranquilo e incluso el alcalde, Xulio Ferreiro, supervisó los preparativos de esta Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Un par de horas antes del anochecer, el nuevo regidor visitó el centro de mando, desde donde se dirige un operativo de seguridad de más de quinientas personas, y comprobó que todo discurría con normalidad, aunque avisó de que él pensaba saltar su hoguera para alejar los malos augurios.

Optó por una playa con un ambiente "más familiar" como es la de Oza, en la costa de A Coruña y opuesta a las de Riazor y Orzán, donde pasó la noche junto a sus hijos y su pareja, siempre pendiente de todo lo que sucedía en la gran fiesta.

Se acercaba la medianoche y la ciudad bullía, con más actividad que cualquier día a mediodía y las hogueras ya empezaban a arder en algunas zonas de los dos arenales, aunque lo mejor estaba todavía por llegar.

Pasadas las 23.00 horas el Ayuntamiento ya estimaba la asistencia en 150.000 personas, una cifra récord, preparadas para ver los fuegos artificiales previstos para medianoche y la quema de la falla, en la que ardió el pintor Pablo Picasso en todas sus etapas.

Cuatro figuras suyas, desde niño hasta su madurez, y cinco cuadros hechos en cartón piedra, fueron pasto de las llamas nada más terminar un magnífico espectáculo de pirotecnia que dejó boquiabiertos a los que visitaban esta fiesta por primera vez y maravilló a los que la presencian cada año.

Familias enteras abarrotaban la zona junto con grupos de amigos y parejas que aprovecharon la magia para unirse en un día especial con ganas de vivir una experiencia única.

Los más pequeños animaban la fiesta en una jornada que también es distinta para ellos, pues los padres coruñeses les permiten estar despiertos hasta más tarde que nunca.

Las hogueras empezaron a arder entonces y la playa se tornó naranja, "lume" (fuego) gritaban algunos mientras el calor ascendía hacia el paseo marítimo y todos se tuvieron que proteger de un aire abrasador que ciega a muchos, incluso a los más expertos del lugar.

Con las brasas preparadas empezaron entonces las series de saltos que sirvieron para el inicio de un año sin "meigas" y también para el arranque de una fiesta mágica que se disfruta de playa en playa hasta el amanecer.

Un manto de fuego verdadero, en la noche de San Juan en Soria
Veinte nueve pasadores, nueve de ellos mujeres, han cruzado con sus pies descalzos la alfombra de fuego en la noche mágica de San Juan, en San Pedro Manrique, una tradición milenaria en esta localidad soriana, que es su mejor carta de presentación en el mundo.

Los sampedranos y los visitantes llegados desde diferentes puntos de la geografía han seguido con expectación y emoción, con un silencio sepulcral cortado con los abrazos de los pasadores y sus familiares y amigos, cada uno de los pasos, firmes y decididos, que han dado los pasadores para perpetuar una tradición que une desde siempre a los hijos de este pueblo serrano soriano, con poco más de seiscientos habitantes.

Entre los dos mil espectadores se encontraban el ex-marido de la infanta Elena, Jaime de Marichalar, acompañado de su hijo Felipe Juan Froilán y la familia de su hermano Amalio, Conde de Ripalda.

El paso del fuego se ha prolongado durante veinte minutos mágicos, culminado por el más veterano de todos los pasadores, el popular Alejandro "Chichorrillas", que ha atravesado el manto de fuego con más de ochenta años, minutos después de dar la alternativa a su nieto Christian que, con apenas 15 años, ha superado la prueba.

El ex-alcalde José Antonio Hernández ha cruzado al presidente de la Diputación provincial, Antonio Pardo.

Antes de comenzar el ritual se ha guardado un minuto de silencio en recuerdo de un pasador fallecido.

El nuevo alcalde sampedrano, el socialista Jesús Hernández, ha avanzado su intención de difundir más y mejor el paso del fuego en todo el mundo el próximo año, con mayor promoción durante todo el año para atraer más visitantes a presenciar un espectáculo único en el mundo y para el que está dispuesto a montar pantallas gigantes con el objetivo de aumentar la capacidad del graderío de la ermita de la Virgen de la Peña, escenario de este ritual.

Las fiestas del paso del fuego y las móndidas están declaradas desde agosto de 2005 Bien de Interés Cultural (BIC).

El paso del fuego ha estado presidido un año más por las móndidas, tres jóvenes sampedranas elegidas a primeros de mayo por sorteo y que son las protagonistas de los actos que se celebran en la jornada de San Juan, en las que, ataviadas con vestido blanco y un extraño cesto en la cabeza con flores de pan y largas varitas de harina y azafrán (arbujuelo), rememoran el tributo de las Cien Doncellas tras la derrota musulmana en la cercana Clavijo.

Como marca la tradición, los tres primeros pasadores han portado a sus espaldas a las tres móndidas, y sin interrupción, han encadenando pisadas en el manto de cenizas de leña de roble que alcanza una temperatura de 400 grados.

El manto de fuego, preparado desde tres horas antes por los horguneros, alcanza una longitud de seis metros y un grosor de entre diez a quince centímetros -se queman más de mil kilogramos de leña de roble de la zona-, una distancia que ha sido atravesada por los pasadores con seis a ocho pasos.

Para que no se quemen -o lo hagan para contarlo y repetir- no hay ningún secreto, aunque sí una técnica para que el fuego, que es de verdad, no termine con los pasadores en el centro de salud más cercano.

Según los propios pasadores, la pisada fuerte y rápida, con la planta del pie plana, asegura que la combustión del manto de fuego se detenga por unos segundos, motivo por el que, para el que la pisada sea más fuerte, se atraviesa habitualmente con otra persona sobre los hombros.

Esta proeza, denominada pirobacia, ha despertado desde mediados del siglo XX el interés creciente de curiosos, científicos, parapsicólogos y etnógrafos.

El origen de estas fiestas ha sido estudiado, entre otros, por el reconocido etnógrafo Julio Caro Baroja, que presenció el paso del fuego en 1950, y la investigadora Chesly Baity, una década después, y quienes encontraron similitudes del paso del fuego con el de los Hirpi Sorani de la Italia Clásica y con los pueblos indoeuropeos del sur de la India.

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