El cineasta francés estrena en España No molestar. Por Laura Crespo
Uno de los grandes autores de comedia cinematográfica francesa que ha conseguido lo que pocos: combinar taquillazos indiscutibles con pequeñas producciones independientes en las que deja fluir una creatividad ya más que demostrada. El veterano
Patrice Leconte, director de míticas cintas como
El marido de la peluquera, La maté porque era mía,
Tandem o
El hombre del tren, acude con su último trabajo al primero de su envidiado binomio. Con
No Molestar ha atraído a un público masivo en Francia y a partir de este viernes probará suerte en las salas españolas.
A pesar de el éxito internacional de la comedia francesa en general (recuérdense
Intocable o
Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?) y de la filmografía de Leconte en particular, el cineasta cree que "el humor es algo bastante nacionalista" y que hacer reír con el mismo tipo de chiste a un chino, un francés, un alemán y un español es "misión imposible". Aún así,
No Molestar se asienta sobre algunos pilares sobre el estilo de vida de la clase media alta actual que sí pueden ser fácilmente identificables. El protagonista de la cinta, interpretado por
Christian Clavier, desea una hora de tranquilidad para escuchar un vinilo que acaba de adquirir, pero la cosa se le complicará cuando aparezca en escena su mujer, en plena crisis matrimonial; su amante arrepentida; su hijo, con ansias de cambiar el mundo; su asistenta, una española genialmente interpretada por
Rossy de Palma; un amigo gorrón; un par de albañiles chapuceros y sus vecinos en tropel.
Una comedia de enredo, en la que los personajes entran y salen constantemente de plano, a ritmo frenético, y que transcurre casi en exclusiva entre las cuatro paredes de una casa burguesa en el centro de París, una muestra del universo de contrastes de las grandes ciudades del mundo desarrollado. El Imparcial charla con Leconte.