Comunicación

Revista de prensa: "Estamos ante el mayor escándalo de la historia de la democracia"

LAS PORTADAS Y OPINIONES DEL VIERNES

EL IMPARCIAL | Viernes 26 de junio de 2015
Indiferencia sobre el nuevo ministro, anunciado con nocturnidad.


“El Supremo considera ‘absurdas’ las coartadas de Chaves y Griñán”, titula El Mundo a todo el ancho de su primera página. Habla de “demoledor” auto del juez de los ERE, del que saca estos entrecomillados: Sobre Chaves, “Su versión se opone a las reglas de la lógica y linda con lo inexplicable”; sobre Griñán, “Le advirtieron, no de meras irregularidades, sino de auténticas ilegalidades”; sobre Zarrías, “Contribuyó a otorgar las ayudas, a sabiendas de que eran ilegales”; y sobre el fraude, “La partida sospechosa es de 854.838.234 euros, pero podría aumentar”. Sobre los cambios en el Gobierno, en pequeño y con el siguiente titular: “Rajoy reduce su crisis de Gobierno a la sustitución de Wert en Educación”.

“La mancha cae sobre todo el PSOE”, afirma Victoria Prego en relación con Chaves y Griñán: “No hay excusas ni vericuetos por los que se puedan escapar los actuales dirigentes del partido, estamos ante el mayor escándalo de la historia de la democracia. (…) Muy difícil va a tener ahora Pedro Sánchez seguir vendiendo la regeneración democrática frente al ‘partido de la corrupción’, que en su lenguaje es sólo el PP”.

La Razón también lleva el auto del Supremo que, dice, “acusa a Chaves y Griñán de cometer ‘auténticas ilegalidades’”. En el antetítulo destaca un entrecomillado que afirma que los ex presidentes andaluces “cebaron sin descanso la partida de los ERE”. En la foto, la policía municipal, y una señora que está pidiendo, con el siguiente titular: “Carmena: redada de mendigos en la Plaza Mayor”. Y otro titular que tiene que ver con el ‘marcaje’ que este diario hace a Ahora Madrid: “Zapata declarará como imputado por humillar a las víctimas”. En pequeño el cambio de Gobierno de Rajoy, que se limita al relevo de Wert, según dice este diario.

Pedro Narváez centra su atención esta vez sobre ‘La Khalessi de Rivas’, como llama a Tania Sánchez: “Vivió momentos de gloria a la contra, ennoviada con el líder supremo, y ahora sufre la decadencia del poder y de la gloria televisiva. Los dragones transformados en doberman. Es sólo el principio. La prensa ya es la culpable de las contradicciones de la extrema izquierda y los periodistas unos lacayos del poder. Y luego hablan de mordazas”.

El País: “Chaves y Griñán permitieron un plan de ayudas ilegal y arbitrario”. Explica, sin embergo, que el juez no aprecia enriquecimiento ilícito de los expresidentes, y que Chaves renuncia a su escaño en el Congreso después de la inculpación. Destaca también la fotografía de portada, en la que Alexis Tsipras ríe ante una sonriente Merkel mientras Mateo Renzi le pasa el brazo por la espalda: “Los rivales empiezan a ser amigos”, dice el diario. El cambio de Gobierno, como en otros diarios, también en una pequeña noticia: “Rajoy opta por un cambio mínimo en el Gobierno para sustituir a Wert”.

Xavier Vidal-Folch escribe sobre Artur Mas. Cree que ha perdido toda credibilidad: “¿Un triunfador? ¿Un genial estratega? Es él y solo él quien ha convocado a los catalanes a votar tres veces en cinco años. Para no dirimir nada ni gobernar un ápice. Es él quien en tres años ha cambiado su gran objetivo: del autonomismo al ‘pacto fiscal’, de este al ‘derecho a decidir’, y ahora, a la secesión. A su lado, cualquiera resulta un tipo previsible y fiable”.

ABC explica en su titular que Chaves y Griñán “cebaron sin descanso la partida de los ERE”. Dice que el Tribunal Supremo imputa formalmente a los dos expresidentes de la Junta de Andalucía y a los exconsejeros Viera y Zarrías, por “contribuir a materializar” un sistema de ayudas ilegales que manejó 855 millones de euros en diez años.

Ignacio Camacho dedica su columna a la inculpación de Chaves y Griñán: “La tesis de Alaya ha triunfado en el Supremo: el macrofraude partía de un plan institucional, de un designio político. (…) Los administradores del longevo latifundio autonómico andaluz utilizaron dinero de todos para comprar paz social y voluntades individuales. Como una manguera de uso privado con la que sofocar los incendios sociales que pudiesen comprometer su hegemonía”.

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