Los Lunes de El Imparcial

Gaspar Ariño Ortiz: La independencia de Cataluña

ENSAYO

Domingo 28 de junio de 2015

Prólogo de Francesc de Carreras. Aranzadi. Cizur Menor (Navarra), 2015. 180 páginas. 25,69 €

Por Alfredo Crespo Alcázar



La dinámica soberanista e independentista que está patrocinando el actual Gobierno de Cataluña ha suscitado la aparición de un buen número de obras que han desmontado los sofismas sobre los que descansan “las tesis” de Artur Mas y Oriol Junqueras. Una de ellas, la que tenemos entre manos.

En efecto, Gaspar Ariño rebate desde cuatro planos complementarios (historia, economía, política y derecho) que la independencia sea la única opción posible (como justifica Jordi Pujol) ni la más provechosa para Cataluña. Además, nos ofrece abundantes referencias bibliográficas que acercan a este ensayo a la categoría de tesis doctoral, con la ventaja de que huye del metalenguaje.

El libro, a su vez, cuenta con un prologuista de prestigio como es Francesc de Carreras que subraya que la finalidad de la obra no es restituir la conllevancia (orteguiana), sino establecer una relación cordial entre España y Cataluña. Además, prosigue, la dejadez mostrada por PSOE y PP hacia los asuntos de Cataluña, la ha rentabilizado el nacionalismo catalán para publicitar sus alegatos, cimentados en el sentido común, nunca en la razón.

A este último fenómeno se refiere Gaspar Ariño en los siguientes términos: “Los nacionalistas y sus plataformas soberanistas han desarrollado, como digo, durante años, una labor tenaz y continua: la catalanización de la enseñanza y del comercio, el reciclaje y la selección del profesorado, la promoción de actividades culturales y encuentros de múltiples instituciones promotoras de la identidad catalana, la presencia continua en los medios de comunicación (a los que subvenciona con este fin) y una progresiva penetración de ideas nacionalistas en los partidos políticos de izquierdas, especialmente en el PSC, que se ha acabado desmoronando” (pág. 28). En este sentido, aunque el autor aboga por el diálogo con los nacionalistas, reconoce lo complejo de tal empresa, puesto que los argumentos de aquéllos se basan en componentes básicamente emocionales.

Una de las grandes virtudes de la obra es que no se trata de un libro centrado solo en lo que acontece en Cataluña. En efecto, aprovechando lo que sucede en la aludida Comunidad Autónoma, realiza una crítica constructiva de otro los grandes cuestionados del momento: el estado de las autonomías, hacia el cual, la combinación de rechazo y desafección por parte de la ciudadanía, ha aumentado en los últimos tiempos. La Constitución no se cerró de manera adecuada de ahí la reivindicación permanente de las Comunidades.

Así las cosas, España se halla en una suerte de proceso constituyente permanente, con continuadas exigencias de cosoberanía. A partir de ahí, concreta un poco más sus recetas: sí a la reforma constitucional pero con participación de economistas o historiadores, no solo de la clase política. El consenso deberá ser el punto y final, no el arranque.

En cuanto al problema catalán, Ariño reparte culpas sin caer en el terreno de la equidistancia o de lo políticamente correcto. Rechaza que Cataluña sea una nación milenaria o que se encuentre sojuzgada por España pero reconoce que tiene una personalidad diferenciada que debería ser reconocida constitucionalmente, sin que ello genere la ruptura de la igualdad de todos los españoles.

La reacción del Gobierno de Rajoy ante el desafío rupturista tampoco satisface al autor, principalmente porque se ha centrado en la obligatoriedad de cumplir la ley, descartando las posibilidades de diálogo. Igualmente, si el presidente del Gobierno pensó que la deteriorada situación económica frenaría las intenciones de Artur Mas, se ha equivocado. La consulta (sinónimo de referendo) del 9N ilustró que el verbo recular no existe para nacionalismo catalán.