Lunes 29 de junio de 2015
A Pedro Sánchez se le llena la boca cuando habla de las bondades de la democracia interna en su partido. Pero no pocos de los hechos que se han desarrollado en el seno del PSOE chocan con esa imagen idílica que quiere vender su secretario general. Un nuevo ejemplo lo brinda la convocatoria de un congreso extraordinario del Partido Socialista de Madrid (PSM) nada más y nada menos que el 31 de julio. Fecha que parece más bien elegida con nocturnidad y alevosía, en pleno éxodo vacacional, que con un criterio coherente.
Se entiende la inquietud y desasosiego de Pedro Sánchez por la situación del PSM, pero eso no debería llevarle a tomar decisiones precipitadas que no redundan precisamente en el apoyo a su tan cacareada democracia interna, sino todo lo contrario. Recordemos que el PSM se encuentra bajo el mandato de una gestora, presidida por Rafael Simancas, desde que el pasado febrero Pedro Sánchez destituyó a Tomás Gómez, secretario general del PSM hasta ese momento, en una actuación que provocó polémica y rifirrafe. Parece ser que estaba previsto que la elección del sustituto de Gómez se realizara posteriormente a las elecciones generales. Pero de pronto a Ferraz le han entrado las prisas. Quizá Sánchez piensa que es mejor resolverlo ya, en un proceso similar al que le aupó a la secretaría general del partido alcanzada en el procedimiento anterior a unas posibles primarias. Esas primarias que tan a gala tiene el PSOE pero que, a la hora de la verdad, resultan curiosamente tan esquivas.
Parece ser que el adelanto del congreso no ha sido muy bien recibido por todas las corrientes. Máxime cuando ya hay una clara apuesta de la dirección nacional del PSOE por Sara Hernández, flamante alcaldesa de Getafe, gracias al respaldo que a los socialistas le prestaron en el municipio Ahora Getafe, en la órbita de Podemos, e Izquierda Unida.
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