A menudo se ha comparado la quiebra de Grecia con la de Lehman Brothers, que sacudió durante años los mercados internacionales, y cuyas consecuencias todavía se están viviendo. Pero tras el derrumbe del gigante financiero de Wall Street, los Gobiernos y el sector privado de todo el mundo se han preparado durante años para una quiebra de Grecia.
De hecho, en los últimos meses, las agencias de rating han insistido en que la zona euro puede aguantar a pesar del impago de Grecia de sus obligaciones.
En general, y a pesar de la volatilidad que los analistas esperan para esta semana, la situación es de calma, ya que los daños en el sector privado serán muy moderados. Las deudas han pasado a manos del sector público.
"Actualmente solo el 12% de la deuda griega está en manos de inversores privados, y de ese 12% buena parte está en los balances de los propios bancos del país. Los principales perjudicados serían las instituciones públicas como el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera o el FMI, así como los gobiernos de la zona euro", asegura Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank.
En este sentido, cabe recordar los 26.000 millones comprometidos por el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero en el rescate de Grecia, que quedan en el aire. Sería una de las posibles pérdidas para las arcas públicas españolas. Otro de los factores a tener en cuenta sería la parte proporcional que el Banco de España perdería, en caso de que Grecia saliera del sistema de pagos del euro, conocido como Target2.
En cuanto al contagio financiero por la vía del miedo o la desconfiana, los analistas se muestran prudentes: "el riesgo existe y es innegable, pero es muy inferior al que podía haber hace dos o tres años, en plena crisis de deuda soberana europea", afirma López-Gálvez. Desde Renta 4, Nuria Álvarez también considera que que el impacto no sería tan grande, ya que Grecia ha sido un país rescatado en dos ocasiones, de manera que todos los inversores han tomado precauciones respecto a exponerse en demasía a su economía.
A pesar de que los analistas y los mercados se muestran prudentes y no llegan a discursos de descontrol, sí resaltan que una salida de Grecia del euro supondría romper el tabú de la irreversibilidad de la moneda única y, por tanto, la Unión estaría entrando en un territorio desconocido. La desconfianza en el proyecto a largo plazo del euro fue, precisamente, lo que llevó a España al borde del naufragio en 2012.