Opinión

El órdago de Grecia

COSAS VEREDES

María Cano | Martes 30 de junio de 2015
Los jugadores de mus saben que los órdagos son definitivos para bien o para mal. Tras ellos sólo queda la victoria o la derrota suicida. Alguien cabal echa un órdago sólo ante dos posibles escenarios: cuando uno está convencido de ganar o bien a la desesperada, jugando de farol para evitar que los adversarios se alcen con el triunfo y rezando para que escondan cartas mucho peores tras sus miradas impasibles.

Creo que Grecia pertenece al segundo supuesto. El viernes, cuando decidió abandonar la mesa de negociaciones y convocar un referéndum, puedo imaginar a los líderes griegos conteniendo la respiración a la expectativa de cuál sería la reacción del resto de países. Y ellos siguieron respirando con normalidad y negociando... pero sin Grecia.

"No hay que suicidarse por tenerle miedo a la muerte", decía este mismo lunes un Juncker con tono conciliador que trataba de hacer un llamamiento para que los electores griegos voten "sí". Pues no sé, depende del panorama. Lo que está claro es que este punto de inflexión ha supuesto un cambio radical de las reglas del juego. Se ha roto la baraja. Los bancos no han abierto y las Bolsas se han despeñado durante la primera jornada de esta calurosa y tensa semana. Y ahora, cuando más negro se ve el horizonte es cuando más voces se escuchan augurando un acuerdo al final in extremis. O lo que es lo mismo, que el órdago de Grecia habría dado resultado. ¿Pero, a costa de qué o de quién? ¿De verdad piensan que no aceptar las condiciones de la UE para ayudarles, porque es de lo que se trata desde un principio, es peor o menos honroso que hacer sufrir a miles de personas instaurando un corralito que no sabemos a dónde les y nos llevará? Sesenta euros por ciudadano al día...

Los que han sido padres saben bien que muchas veces hay que hacer sacrificios para dar a los hijos lo mejor que uno pueda, pero parece que los líderes griegos se han cansado de esa versión tradicional del cuento y han tratado de poner de moda la de la chulería y el aspaviento. ¿O quizá hayan perdido el miedo arropados por una ansiosa Rusia e incluso por China? Sólo nos queda, a nosotros y a los ciudadanos de la bella Grecia, esperar a ver qué pasa. Se ve el órdago...