‘Tsipras mantiene el órdago’, titula El Mundo, con foto de don Juan Carlos junto a González, Aznar, Zapatero y Rajoy en torno a una mesa en Casa Lucio con jamón (en la primera edición, la foto es para Grecia). La convocatoria, cuenta este diario, partió del presidente. Además, ‘Grupos de Podemos se rebelan contra el dedazo de Iglesias’, ‘Castro dice sí a la embajada de Obama pero reclama Guantánamo’ y ‘El PSC se alinea con Sánchez y renuncia en su programa al derecho a decidir’.
Luis María Anson aborda la cuestión griega: “Dada su estratégica situación geográfica, con un Israel acosado, el presidente Obama ha exigido a Angela Merkel una solución porque teme que Tsipras mantenga un acuerdo subterráneo con la Rusia de Putin y con la China de las inacabables reservas en dólares. Nadie sabe con certeza si el primer ministro griego juega de farol o tiene las espaldas cubiertas, lo que supondría un factor de desequilibrio en Oriente Medio”.
‘Tsipras eleva el chantaje y pide el ‘no masivo’ en el referéndum’, dice el encabezado de La Razón, con jubilados griegos en imagen “desesperados” por retirar del banco hasta 120 euros de su pensión, el máximo que pueden sacar dado el ‘corralito’. También, ‘Iglesias vuelve a plantar a las mujeres de los opositores venezolanos encarcelados’, ‘Los barones de Podemos se rebelan contra las ‘falsas primarias’ de la cúpula’ y ‘Moncloa no contempla el adelanto electoral que piden Aguirre y el PSOE’.
Los editorialistas de este medio insisten en el “error injustificable” de Tsipras: “Como recordaba ayer la canciller alemana, Europa es ahora mucho más fuerte que hace cinco años, cuando comenzó la crisis de la deuda, justamente por Grecia. (…) Por más que las instituciones europeas y el FMI estén dispuestos a facilitar un acuerdo, Atenas debe aceptar que no hay otro camino que el que han seguido Portugal, Irlanda y España y están emprendiendo Francia e Italia: sanear las cuentas y racionalizar el funcionamiento del Estado. Lo demás es una injustificable persistencia en el error”.
‘El PSC renuncia a la propuesta de una consulta soberanista’ es el tema que abre El País por encima de Grecia, con escueto espacio: ‘Tsipras insiste en su pulso a Europa con el referéndum’. Algo más para ‘Cuba y EEUU abren embajadas’, que encabeza una instantánea de Obama “durante el anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas”. Por último, ‘Trump, el hombre más odiado del mundo’. Países y grandes empresas, añade el diario, “rompen con el millonario por sus declaraciones racistas”.
Editorial sobre el pulso UE-Grecia: “La escasa flexibilidad del Eurogrupo se comprende, dada la extraña conducta -por decirlo suavemente- del primer ministro griego, Alexis Tsipras. (…) Estos juegos de salón traslucen un escaso entusiasmo por los tiempos, modos y procedimientos (incluidas las votaciones de los demás Parlamentos, que también existen) de las otras democracias europeas: los rescates les competen, porque afectan a los impuestos que recaudan. Y revelan también un tacticismo frívolo en el dirigente de un Estado cuyos ciudadanos apenas pueden sacar dinero de los cajeros. Qué triste”.
En ABC, un jubilado griego se muestra indignado a las puertas de un banco. El enunciado, ‘Tsipras convierte a los griegos en rehenes de su chantaje a la UE’. Añade este periódico en portada que “mientras casi dos millones de jubilados pelean por su dinero en los bancos, pide el ‘no’ en el referéndum para ‘conseguir una Europa donde pagarán los ricos en vez de los desempleados y pensionistas’”.
Ignacio Camacho escribe sobre el matrimonio homosexual y admite errores: “Fue uno de esos proyectos de ingeniería social utilizados por Zapatero para arrinconar a una derecha que le entraba a todos los trapos. A éste en concreto el PP respondió con una embestida desenfocada en la que no supo discernir la razón moral de la estrategia política. (…) Quienes entonces entendimos que el ruidoso debate que abría una innecesaria herida civil nos equivocamos. De todos los artefactos zapateristas resultó de largo el más inocuo. La sociedad absorbió pronto el impacto de aquella ley divisionista”.