La fantástica novela de Francisco Nieva, Oceánida, Espasa Calpe, 1996, es una novela inglesa sobre asuntos que ocurren en la Inglaterra victoriana. La gran novela inglesa de los siglos XVIII, XIX y primera parte del XX, con Henry James – un americano muy inglés -, Maturin, Bram Stoker, Robert L. Stevenson – un polaco muy inglés - o Horace Walpole, viene a ser en la Literatura Comparada lo que la novela bizantina en el Mundo Clásico (Heliodoro, Aquiles Tatius, Charitón, Jenofón, Filóstratos, Longo, Luciano, o el autor de la novela de Calímaco y Crisorroé). Aquí Nieva es un novelista español también muy inglés, siendo muy consciente de que escribe una novela inglesa.
Personajes como Maturin (sin duda reconocimiento al autor de Melmoth, el Errabundo, Philip Bashaville – nuestro sujeto metadiegético por excelencia -, Miss Maddy, Patrick O´Bryan, el capitán Cap, Lady Amelia o Hazel Bashaville, sólo pueden ser, literariamente hablando, ingleses. Los ingleses son ciertamente una raza conectada con el mar, es un pueblo del mar, como los antiguos pelásgicos o modernos argonautas. La cuna de todo buen inglés hunde sus raíces en cuevas abisales marinas. Único reino vikingo con éxito en la Historia política, huele a algas, a sal y a yodo. Tienen un andar ingrávido y a menudo parecen flotar, intentando siempre no ser tocados por la vulgaridad de lo real. Los ingleses retornan cíclicamente a sus acuáticos orígenes, buscando allí su perfección e identidad. Tritones, nereidas, sepulcro y paraíso de los mares. No puede concebirse que allí se cometa ni una sola falta de gusto.
Aquí los personajes se van haciendo con la conciencia de querer ser héroes de novela. A las heroínas de novela toda la ropa les sienta bien y pueden compararlas con una perifloria ranunculada. Todos los personajes están preparados, o mejor, quieren prepararse para ser verdaderos personajes de novela y piensan serlo hasta el fin de su vida. Quieren dejar de ser, como Don Quijote, criaturas de carne y hueso e hipostasiarse con el verbo novelesco. La diferencia con don Quijote es que éste no quiere morir como personaje de novela, sino sólo vivir. A Don Quijote se le hace morir cuerdo y arrepentido, porque sería mal ejemplo para el cristiano de la época que perseverase hasta su extinción en ese baño de egoísta locura, so capa de buenas intenciones humanitarias, sacrificarse, socorrer a los menesterosos, ayudar a viudas y doncellas, etc. Aunque se inventó a sí mismo durante la vida, aceptó la muerte que le imponía la sociedad. Aquí no, aquí estos ingleses mueren con muerte de novela, fieles hasta el final al personaje que se han creado para ellos mismos. Va contra la naturaleza de un buen inglés la naturalidad, desterrada por completo de la existencia de estos héroes nievanos. Por supuesto. Son supremamente artificiales.
Los oceánidas viven en el fondo del mar como la gran reserva natural de esa mezcla de sajones, jutos y anglos que configuran Inglaterra. Hay que tener cuidado con los viejos gentlemen británicos si se les despoja de las botas y de la ropa. Pueden tener algas y conchas adheridas sobre los hombros y la espalda, y los pies en forma de paleta. Un cuerpo raro, como el de un provecto rey marino, lleno en cierto modo de majestad. Suelen ser nadadores consumados, y cuando bucean, nunca se sabe cuándo van a salir a la superficie. A los hispano-romanos nos tienen con el corazón en un puño por varios minutos, a veces diez y hasta un cuarto de hora.
Todo en la vida inglesa es imaginario, fingido y representado. Por eso han conseguido ser el pueblo más libre de la tierra. El gran problema irresoluble de este pueblo es que no siendo sincero quiere ser ejemplar, y claro, una cosa con la otra no se puede dar. Para Nieva Arthur Conan Doyle representaría el paradigma misterioso del alma inglesa. Las inglesas gustaban enamorarse de hombres mayores, porque ven la belleza en los hombres con los ojos de la ilusión.
Nada más despertarse, un joven inglés debe saldar sus cuentas penitenciarias, recibiendo una serie de azotes a la hora del desayuno. Adoran los escándalos, y hay que reconocer que en las vidas de todos los que se hacen notar hay un escándalo, y eso, de un modo u otro, se debe aprovechar, aunque dé reparo.
Magnífica novela, en fin, esta novela de misterio, cuyo asunto argumental se convierte en un estudio etnográfico y psicológico del pueblo británico, y en donde Nieva se convierte en un egregio escritor inglés que escribe novelas del género que más ha encandilado a los ingleses, porque de hecho los define en su más secreta singularidad. Esta novela entra tanto en la entraña más profunda de los británicos como el Libro V de la Guerra de las Galias.