Opinión

Erasmo, ¿símbolo de la educación?

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Sábado 04 de julio de 2015
El periodo de los exámenes casi ha llegado a su fin y los estudiantes podrán disfrutar de sus merecidas vacaciones. Algunos de ellos aprovecharán la temporada estival para preparar su estancia de estudios en algún rincón de Europa, oportunidad brindada por el conocido programa Erasmus mundus. El nombre del celebérrimo filósofo Erasmo ha sido elegido para estimular a los estudiantes al conocimiento de otras culturas y otras sociedades, tan afines y tan distintas de las propias, en el marco europeo. Este programa de intercambio ha hecho que el nombre del filósofo suene con tanta o aún mayor frecuencia que lo hizo durante su vida, a finales del siglo XV y principios del XVI.

Pero aparte de dar nombre a tan famosa iniciativa, ¿cómo ha sido, en verdad, este destacado varón?,¿cómo fueron aceptadas sus obras, por ejemplo, en la grandiosa España del Renacimiento? España fue uno de los países con más admiradores de Erasmo. Muchos de los varones ilustres alabaron su talento, verbi gratia, Juan Luis Vives, famoso filósofo y educador; Juan Núñez Coronel, destacado teólogo; Alonso Manrique, inquisidor general. Erasmo, por su parte, reconocía a España como “madre fecundísima de grandes ingenios” y admitía que “debo a España más que a los míos ni a otra nación alguna”. Erasmo colmó de elogios a los hermanos Vergara, ambos insignes humanistas, conocedores profundos del latín y griego, que, además, le habían conseguido una buena pensión.

Pero, ay, siempre hay un pero. No fue Erasmo tan generoso con sus críticos. Hemos de reconocer y recordar que no han sido pocos los que encontraron manchas en el claro sol del talento erasmiano. Diego López de Stúñiga con tono mordaz le reprochaba los errores de interpretación y traducción del Nuevo Testamento. No todo ha sido un intercambio de ofensas: Erasmo reconoció más de la mitad de los errores señalados y prometióremediarlos. Otro ilustre crítico de Erasmo fue fray Luis de Carvajal. Un varón prudentísimo y un sabio para todos, excepto para Erasmo, quien le llamó el más “despreciable”, “bufón, juglar y estulto”. ¿Cuál es la razón de tan opuestas opiniones? Carvajal levantó la pluma para debatir las afirmaciones de Erasmo que “la vida religiosa no es piedad” y que los frailes son “asnos y vientres”, hipócritas, puercos y fariseos. Erasmo se defiende contra la primera obra de Carvajal, aunque sin gracia, esgrimiendo su único argumento que a todos sus críticos les movía “el odio a las buenas letras”. La respuesta de Erasmo a la segunda obra de Carvajal fue una carta a Manrique, el inquisidor general, para que prohibiera la obra y castigara al autor. El colmo de tolerancia erasmiana.

A diferencia de España y Alemania, en Italia Erasmo tuvo fama de sospechoso teólogo, pensador superficial y escritor desaliñado. Su crítico italiano fue el príncipe Alberto Pío, a cuyas críticas Erasmo respondió, pero después de que hubiera muerto su crítico, para llamarle “ignorante filosofastro” que no escribía, sino con ayuda ajena. El amigo del Príncipe y cronista de Carlos V, el inigualable filósofo Juan Ginés de Sepúlveda, le reprocha a Erasmo esa pueril actitud en Antapologia pro Alberto Pio Recuerda a Erasmo queél mismo está lejos de la perfección, que sus insultos y soeces expresiones parecían medios para ocultar la falta de razón, el descuido con que escribía, sin consultar a nadie: “No conviene hacer muchos libros, sino buenos; ni escribir pronto, sino docta y elegantemente. … ¿Cómo van a ser perfectos e irreprensibles tus libros? Un varón grave, un filósofo, un cristiano, debe oír con modestia las correcciones y enmendar lo que esté errado, y no llamar a los que en algo le impugnan, mentirosos y calumniadores. ¿No reconoces tú mismo que no eres impecable, y dos o tres veces has tenido que reformar los Adagios y el Nuevo Testamento?

Pero hoy, cuando la comparación de Erasmo entre la religión cristiana y la locura ha triunfado, cuando el insulto ha sustituido el argumento, cuando la censura y la prohibición de publicaciones son tan corrientes y universalmente aceptadas, parece que Erasmo se ha convertido en un símbolo de lo peor de nuestra época cultural... Sí, por desgracia, hoy Erasmo es símbolo de la erudición estéril, del estilo grosero y mordaz, polemista y gritón, es decir, sí, Erasmo es un símbolo inmejorable de la llamada “educación” europea.