Opinión

Tsakalotos y Putin sobre un corcel…

COSAS VEREDES

María Cano | Lunes 06 de julio de 2015

Estupefactos y expectantes… En Europa, y en el mundo, nadie sabe lo que va a ocurrir con Grecia. Ni siquiera los dirigentes griegos saben lo que van a hacer en las próximas horas. Esta partida suicida ha llegado demasiado lejos y ya es tarde para retirarse aunque uno quiera. Bueno, es tarde para todos menos para Varufakis, que se presentó tras la consulta en moto y camiseta para anunciar su retirada por un buen fin: salvar las negociaciones, las mismas que habrían agotado de celebrar el referéndum, según las amenazas veladas de Alemania y compañía.

A decir verdad, no se ha visto muy afectados a sus homólogos europeos, puede que incluso alguno lo haya celebrado, y las esperanzas están puestas ahora en su sucesor: Tsakalotos... Pobre mío, no sabe la de chistes que vamos a hacer los españoles en su honor con ese apellido.

Pero a pesar de la abrumadora victoria del ‘No’ griego, que nadie imaginaba tan aplastante, de las amenazas de Apocalipsis europeístico y hundimiento económico total, resulta que se celebró el referéndum, Grecia hizo una bonita peineta a la UE y seguimos negociando. Qué poca seriedad… la de unos y otros.

La salida de Grecia del euro no es buena para nadie, de acuerdo, pero ¿sólo por eso hay que ceder ante cualquier chantaje? No pagan sus deudas, no acometen las reformas a las que se comprometen y hacen gala de una chulería que resulta inadmisible a los millones de europeos que hacemos nuestros deberes, sobre todo a los españoles, que hemos sufrido los duros ajustes que nuestro Gobierno puso en marcha para sacar a España del hoyo.

Cualquier cosa puede pasar a estas alturas, aunque si llegados a este punto las dos partes quieren negociar, encontrarán una solución y a los demás se nos quedará una cara de ‘pringaos’ que a ver quién es el guapo que plantea nuevos recortes si vuelven a ser necesarios en un futuro. La oposición en pleno le empapelará el Ministerio enterito al ministro de turno con fotos de Tsipras e incluso de Varufakis.

Otro dato curioso el de este lunes post-referéndum: mientras continúan las reuniones, las llamadas y la tensión, las tan temidas Bolsas que muchos esperaban ver este lunes desplomarse con fuertes bajadas han decidido que ya estaba bien de teatrillo griego y se han dejado alrededor de un 2%, vamos, lo normal. Lo que está claro es que en este tiempo nuevo que vivimos los patrones no sirven para nada y es una lotería hacer predicciones. No damos ni una ni en política ni en economía.

Y volviendo al lío del tira y afloja, me pregunto por qué habría de ceder Tsipras ahora, justo después de haber recibido el incontestable respaldo de sus ciudadanos. Al revés, ahora es cuando no puede apearse del burro, por lo que todo apunta a que Europa cederá, aunque está por ver hasta dónde. Y si Merkel tampoco se apea, entonces llegará Putin sobre un corcel con su torso desnudo para salvar a los griegos de sus penurias. A estas alturas, cualquier cosa puede ocurrir. Yo ya no apuesto.