Opinión

Las elites españolas y Grecia

Agapito Maestre | Miércoles 08 de julio de 2015

La ideología de las elites políticas y periodísticas españolas les impide analizar la realidad de Grecia, incluso les imposibilita ver los resultados del referéndum del domingo pasado. No soportan que los griegos hayan cumplido con su deber. Creen nuestros ideólogos que eso no es suficiente para llamarles héroes. Falso. Héroe es solo quien cumple con su destino. Su deber. Creo que los griegos han sabido cumplir con su deber. Presionados por toda Europa y fustigados por su principal acreedor, Alemania, los griegos han resistido y han dicho "no", "no" y "no" a una Europa sin ideales. Grecia ha puesto en entredicho la existencia, la vulgar y triste existencia de una Europa sin proyecto. Sin alma. La ciudadanía griega, a pesar de su tragedia, ha cumplido con su deber. La Europa de los mercaderes ha sufrido un varapalo terrible, ha sido humillada por unos descamisados que tienen claro un ideal clásico: hay que tener ideales, incluso a riesgo de perder la vida. Humillados, vilipendiados y despreciados por las elites políticas, económicas e intelectuales de toda Europa han votado no a la Europa de los mercaderes. Reitero: han cumplido con su deber. Eso sigue bastando para que llamemos héroes a los ciudadanos griegos. Estoy con los griegos y disfruto con su triunfo moral. Disciplina, servicio, lealtad, obediencia y sacrificio sobran, son solo palabras para rellenar un discurso vacío sobre algo inexistente: la igualdad de todos los miembros de la UE. Falso. Aquí manda Alemania.

A pesar de que antes del referéndum el pueblo de Grecia lo estaba pasando peor que mal, estaba siendo acorralado, empezando por su prensa nacional que apostaba por el "sí", más del 63 % de los griegos han dicho "no" a Europa. Las cifras son para hacer pensar a todos los europeos, sin embargo, los periodistas españoles y la mayoría de agencias de socialización política de España no le prestan atención a esos resultados. No es que les cueste admitir que sus previsiones eran falsas, sino que desprecian a quien actúa con ideales; en efecto, nuestras elites periodísticas no discuten con alguien que pueda actuar con otras convicciones e ideales diferentes a los suyos, sino que les cuesta entender que aún existan ideales; más aún, son incapaces de ponerse en la piel y el espíritu de millones de ciudadanos que actúan, sencillamente, por ideales. No entro ahora a juzgar esos ideales sino a defender la necesidad de ideales para ser libres.

¿Ideales? Sí, formulaciones intelectuales, más o menos rigurosas, que pretenden persuadirnos de que hay otras formas de vida europeas que las dictadas por las potencias hegemónicas de la UE. El ideal moral ha quedado subordinado al "ideal" social y económico. No entra en la cabeza de la mayoría de nuestros periodistas y políticos que puedan existir personas con ideales morales, con valores espirituales que se sobrepongan a la Europa realmente existente. No comprenderán la dimisión del ministro griego de Finanzas, a pesar de haber ganado su opción en el referéndum, y menos aún comprenderán el contenido simbólico, espiritual y teórico que contienen las palabras con que anunció su dimisión: "llevaré con orgullo el odio de los acreedores." En fin, me temo lo peor. No creo que nuestros "humillados" periodistas y políticos consigan captar la verdad que pudiera contener el no de los griegos a Europa. Menos todavía comprenderán el significado de las dimisiones de Varoufakis y Samará. Uno se fue porque ganó y el otro porque perdió. El primero se fue por orgullo y el segundo por honradez. Son las dos virtudes de Grecia para Europa. ¿Cuáles son las virtudes de Alemania para Grecia?

Creo que sólo hay una salida, a saber, vincular el pago de la deuda de Grecia a su crecimiento. Quizá en eso coincida la señora Merkel con el ex ministro Varoufakis.