EL IMPARCIAL | Domingo 12 de julio de 2015
Mariano Rajoy clausuraba ayer en Madrid una exitosa conferencia política del PP. El partido vuelve a recuperar la iniciativa con una serie de ideas tan atractivas como extrapolables a otras formaciones que, sin duda, las criticarán. Para empezar, primarias. Impensable hace bien poco, Rajoy parece al fin haber empezado a escuchar a propios y extraños e imprime así un giro de participación muy interesante.
Destacan también otras propuestas como la limitación de mandatos a dos legislaturas -8 años-, la incompatibilidad para ser diputado y alcalde o concejal al mismo tiempo y, sobre todo, que quien obtenga más votos en las generales reciba un plus de escaños. Algo así ya sucede en otras democracias europeas -Italia, Alemania, Grecia- y, en palabras de Pablo Casado, “sirve para que gobierne el ganador de las elecciones, en lugar de la suma de los perdedores”.
Habrá quien tache de ventajista esta última iniciativa, puede con cierta razón. Sin embargo, parece una herramienta de gobernabilidad que merece ser tenida en consideración. La proliferación de partidos radicales a la izquierda del PSOE y los pactos habituales entre socialistas y nacionalistas auguran un rechazo casi unánime. Con todo, supondría un factor corrector que daría estabilidad. Y tal y como se presenta el panorama electoral, se antoja más que necesario.