Editorial

¿Estará Grecia a la altura de las circunstancias?

Sábado 18 de julio de 2015

En el largo y tortuoso proceso negociador de Grecia con la Unión Europea (UE), Angela Merkel se ha empleado a fondo para que el país heleno permaneciera en la zona euro. A pesar de las no pocas voces, incluso dentro de su propia formación, que apostaban por dejar caer a Grecia y ya ponían sobre la mesa opciones de “plan B” en el que se contemplaba su salida. Especialmente combativo en este sentido, fue el ministro de Finanzas alemán, Wofgang Schäuble, que se ha manifestado claramente en contra del rescate, promoviendo que Grecia abandonara el euro, al menos temporalmente, pues, a su juicio, Grecia no puede salir adelante sin una quita, que es imposible, a la vez que son muchas las dudas que le asaltan sobre el cumplimiento de los compromisos por parte del Gobierno de Alexis Tsipras.

Todas las tensiones que ha ido provocando la situación griega, se mostraron ayer en la votación del Bundestag sobre la aprobación a Merkel para que negocie un tercer rescate a Grecia. La Cámara baja alemana respaldó con mayoría -439 votos a favor- la negociación, pero afloraron las posturas discordantes que se alinean con Schäuble. No obstante, se impuso la posición de Merkel, que descalificó la apuesta de Schäuble por el “Grexit”, pronunciando un vibrante discurso europeísta que defendió una Europa y una zona euro fuertes. Parece ser que la clara postura de Merkel ha incomodado hasta tal punto a Schäuble, que baraja la posibilidad de dimitir.

La canciller germana no ocultó que la situación es muy dura. Claro está que en primer lugar para los griegos, pero también para sus socios que deben hacer un esfuerzo de solidaridad. Desafortunadamente no estamos en unos tiempos propicios para hablar del valor del esfuerzo. Pero es la única manera de salir airoso de las adversidades y de los momentos difíciles. El populismo parece tener alergia a ello, prometiendo imposibles que se realizarían por arte de magia. Alexis Tsipras se mostró como un consumado prestidigitador, pero al final la realidad, como no podía ser de otra manera, ha imperado. Grecia está frente a su última oportunidad, una oportunidad histórica. Todos confiamos y esperamos que esté a la altura de las circunstancias.

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