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"Si apruebas todo te damos 181.240 euros"

EEUU

Borja M. Herraiz | Martes 28 de julio de 2015
Sacarse el graduado asegura ser parte de un lucrativo negocio. Por B.M.H.


Los nativos americanos tienen un estatus especial dentro de Estados Unidos, hasta el punto de que sus 326 reservas repartidas por todo el país no son parte del territorio oficial de la federación, sino que son anexos con una legislación especial dependiente del Gobierno federal y no de los diferentes estados en los que se ubican.

En el marco de estos privilegios, muchas de las tribus descendientes de los habitantes originales de EEUU invirtieron en pequeños salones de juego que, años después, se han convertido en gigantescas industrias que cuentan sus beneficios por millones de dólares gracias a los casinos y a su particular régimen fiscal.

Esta vinculación entre el juego y los nativos ha traído consigo, a su vez, un reverso tenebroso y numerosos prejuicios racistas, pues a la comunidad siempre le ha perseguido el halo de la ludopatía, que se suma a la de los altos índices de alcoholismo y de violencia doméstica entre sus miembros.

Sin embargo, a veces ser parte de una minoría puede tener sus bondades. Este es el caso de un reducido número de estudiantes indioamericanos de la nación Ho-Chunk o Winnebago.

Esta comunidad perteneciente a la familia de los sioux, una de las tribus más importantes de la historia nativa, y oriunda de los estados de Wisconsin y Nebraska, es propietaria toda ella (hay 7.000 miembros censados) de una extensa y muy lucrativa cadena de casinos. Una multipropiedad envidiada y respetada a partes iguales por sus vecinos blancos.

Para pertenecer al accionariado sólo se exigen dos requisitos imprescindibles: ser parte del clan mediante análisis de sangre que lo confirme al cien por cien (los mestizos no son aptos) y tener la edad adulta.

De este modo, el sacarse el graduado académico, que marca la frontera de los 18 años en EEUU y es un requisito exigido desde 2001 por la nación Ho-Chunk y su consejo de jefes, es considerado por la comunidad como el punto de inflexión para pasar a formar parte de la empresa de la tribu.

Como premio a su excelencia académica, la nación recompensa a estos estudiantes con 200.000 dólares (unos 181.240 euros), el equivalente al valor del paquete accionarial de la cadena de casinos común que poseen los Ho-Chunk.

"Es básicamente como ganar la lotería pero sabiendo que te va a tocar", señala una joven nativa en una entrevista concedida al diario británico The Guardian. Y no es para menos. Los Ho-Chunk premiaban a sus jóvenes con 17.000 dólares en los años 90, una cantidad que se ha multiplicado casi por doce en apenas dos décadas gracias al auge de los casinos nativos en el norte del país.

Para algunos jóvenes indioamericanos, los menos, este 'premio' es una buena forma de empezar su edad adulta, pagar una matrícula universitaria, comprarse un coche o quizás hasta una casa. Para otros muchos, es un regalo envenenado, pues lo derrochan en fiestas, alcohol y drogas y acaban arruinados a los pocos meses.

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