Opinión

España tiene un problema

TRIBUNA

Enrique Arnaldo | Jueves 30 de julio de 2015

¿España es el problema?, como se preguntaba Ortega que, adelantándose a Tsipras, encontraba en Europa la solución.

O quizás ¿España tiene un problema? Con muy escaso tino el Marqués de Posa propuso al limitado infante Don Carlos, el hijo de Felipe II, ser “el salvador de España. Al menos eso dice el noble en la ópera de Verdi, que se acaba de presentar en el Teatro de San Lorenzo de El Escorial bajo la espectacular dirección de ese genio que se llama Albert Boadella.

España, en efecto, tiene un problema, pero no necesita salvadores como Artur Mas, ni como ningún otro.

Algunos pensarán que tiene varios problemas o muchos problemas, pero esos mismos opinadores convendrán conmigo en que ninguno tiene la dimensión ni las derivadas que presenta el órdago de los llamados soberanistas, abducidos por un discurso voluntarista lleno de engaños y trufado de falsedades; un discurso de raigambre belicista que busca el enfrentamiento; un discurso falaz, pobre, ahistórico y arcaizante.

Nadie espera ya gran cosa de Artur Mas, y parecen cerradas todas las vías de cordura (Revilla dixit). La gente (normal) pregunta angustiada qué va a ocurrir y nadie ofrece respuestas tranquilizadoras, más allá de que “algo se hará” o “algo ocurrirá que finalmente se tome alguna medida” que detenga esta locura.

Las elecciones del 27 de septiembre se celebrarán porque no cometerán la torpeza de convocarlas de forma irregular. Mantendrán las formas, salvo que les dé la última locura para provocar la intervención del Tribunal Constitucional y levantar otra vez la bandera del victimismo (por supuesto provocado).

Antes de anticipar respuestas esperaremos al resultado.