Opinión

Rajoy, en manos de Albert Rivera

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 02 de agosto de 2015
Hasta Arriola sabe ya que la apatía de Rajoy ante el amago de referéndum de Artur Mas ha supuesto el gran error político del PP en esta legislatura, que lo pagó caro en las elecciones municipales y autonómicas al derrumbarse buena parte del poder territorial. El Gobierno perdió la oportunidad de bajar los humos a los despendolados secesionistas con solo haber aplicado la ley, lo que le hubiera permitido desmontar el chiringuito electoral y aplicar medidas legales contra los responsables de la pantomima. Y que, pataletas independentistas al margen, hubiera cosechado el aplauso unánime de la gran parte de la opinión pública, harta de aguantar el chantaje permanente al Estado de los cuatro esperpénticos secesionistas.

La meliflua actitud de Rajoy contrastó con la firme postura de Albert Rivera que se convirtió en la verdadera oposición a la legión de secesionistas. Fue la voz, que, aunque clamó en el desierto, dejó huella en la opinión pública por su claridad y valentía. Y los electores le premiaron con creces en las elecciones municipales y autonómicas.

Rajoy, y toda España, se enfrentan de nuevo al desafío de los soberanistas catalanes, que ya han anunciado que si ganan las elecciones el 27-S están decididos a proclamar solemnemente la independencia. Y todos saben ya, hasta Arriola, que lo harán. No servirá de nada. Cataluña no se independizará, pero el mero hecho de declarar la soberanía provocará una crisis institucional sin precedentes.

Ante este nuevo desafío de Artur Mas a la Constitución y a la unidad de España, el presidente del Gobierno se desgañita anunciando que aplicará la ley, que Cataluña no será independiente y que los responsables lo pagarán caro. Pero ya no le cree nadie. También prometió que impediría el referéndum y, al final, por ridículo e ilegal que fuera, los catalanes votaron y, por ello, Artur Mas ganó la partida y se burló de todos.

Rajoy, pues, se la juega en estas elecciones que Artur Mas ya ha calificado de plebiscitarias y que convocará este mismo lunes. Los leguleyos del Gobierno estudiarán con lupa el texto de la convocatoria y, en caso de encontrar el más mínimo resquicio ilegal, y, esta vez sí, pondrán en marcha la maquinaria legal para impedirlo. Es la última oportunidad. Ilegalizar las elecciones del 27-S por la pretensión inconstitucional de convertirlas en plebiscitarias. Sería todo un golpe de autoridad de Rajoy, pero tendrá que actuar sin remilgos y, llegar hasta el final; si fuera necesario, cerrar los colegios electorales e impedir que los catalanes voten por la independencia.

Rajoy se lo juega todo, más que por las propias elecciones, porque el resultado del 27-S marcará la pauta de las generales. En el caso, más que probable, de que Ciudadanos obtenga un gran éxito, al tiempo, también probable, de que el PP se quede en los huesos, por muy halcón que sea Albiol, pueden convertir a Albert Rivera en todo un referente para los electores escandalizados por el choteo que se traen Artur Mas y compañía con la dignidad del Estado.

Si aciertan las encuestas y Ciudadanos se embolsa un buen puñado de escaños, Albert Rivera puede tener la llave para que Rajoy siga en La Moncloa. Pero sabe hasta el potito, que para ello el PP debe ganar después las elecciones con cierta holgura. Pero si el éxito de Ciudadanos deja al PP en parihuelas y pone, así, en bandeja la victoria del PSOE, solo un descalabro de Podemos impediría un frente de izquierdas en La Moncloa.


Rajoy está en manos de Albert Rivera. Convendría que se dejara de posturas soberbias y se acercara al líder de Ciudadanos para urdir una suerte de pactos que impida que España caiga en manos de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Tanto el presidente del PP como el líder de C´s saben que el tándem izquierdista al frente del Gobierno llevaría a España al desguace. Rajoy, sobre todo, pero también Albert Rivera están obligados a actuar más como hombres de Estado que como líderes del PP o de Ciudadanos. Y cruzar los dedos para que el frente de izquierdas no obtenga mayoría absoluta.

TEMAS RELACIONADOS: