Izabela Barlinska | Viernes 30 de mayo de 2008
El Gobierno polaco ha preparado el proyecto de crear una Unión del Este, Eastern Partnership, una unión de cooperación entre la Unión Europea y los países de la Europa del Este, que no son miembros de la UE, Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Moldavia, Ucrania y, condicionalmente, Bielorrusia, que de momento se encuentra bajo el régimen autoritario.
La cooperación abarcaría varios campos: economía, ecología, educación, etc. Un punto importante y novedoso de la propuesta es una posible inclusión de Rusia en los proyectos de su interés, tales como vigilancia de las fronteras, protección de medio ambiente, intercambio educativo de los jóvenes. Así podría abrirse una nueva etapa de relaciones entre la Unión Europea y los vecinos del Este, sobre todo Rusia, que de momento no han encontrado su modus vivendi.
Polonia aspira a establecer un equilibrio en las relaciones entre la Unión Europea con los países vecinos, a la cual ve amenazada por la recién establecida Unión Mediterránea. Se teme que la Unión Mediterránea, cuya aprobación consiguió Nicolás Sarkozy en la última cumbre de la UE en marzo, puede captar mucha atención y apoyo económico de la UE.
El proyecto será presentado por el Gobierno polaco en la próxima cumbre de los ministros de asuntos extranjeros prevista para junio. La iniciativa polaca no presupone que estos países se incorporarán en el futuro a la Unión Europea, pero ciertamente es un paso en esta dirección. Cuanto más la UE esté involucrada en la cooperación con estos países, tanto más fácil será vencer los reparos contra su adhesión.
De momento, el proyecto de la Unión del Este se ha ganado apoyo de Alemania, Dinamarca, Gran Bretaña y Suecia. Un gran reto de la diplomacia polaca es conseguir ahora el acuerdo de los países componentes de la Unión Mediterránea.
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