La semana que viene el cometa pasará por el perihelio, el punto más próximo al Sol.
Este jueves se cumplió un año de la llegada de la
misión Rosetta de la ESA al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, que alcanzará el perihelio de su órbita la semana que viene.
"Rosetta comenzó su emocionante y largo viaje en 2004 visitando la Tierra, Marte y dos asteroides en camino hacia su destino final, al que llegó el 6 de agosto de 2014", recuerda la
Agencia Espacial Europea, que añade que desde entonces esta misión europea se ha convertido en la primera de la historia en acompañar a un comenta y en posar una sonda – Philae – sobre su superficie.
Los equipos de la misión, cuenta, se enfrentaron a grandes retos para aprender a 'volar' en un entorno impredecible y en ocasiones inhóspito: "La nave ha recogido una gran cantidad de sorprendentes datos sobre este fascinante cometa, estudiando su interior, su dramática superficie y la nube de polvo, gas y plasma que lo rodea".
Hasta la fecha, entre los
logros de la misión destaca el descubrimiento de que el agua que transporta el cometa tiene un 'sabor' diferente al de la que llena los océanos de la Tierra, alimentando el debate sobre el papel que habrían jugado los cometas y los asteroides a la hora de traer agua a nuestro planeta: "Rosetta también detectó por primera vez nitrógeno molecular en un cometa, lo que ofrece importantes pistas sobre las temperaturas a las que se formó 67P. El nitrógeno molecular era bastante común durante la formación del Sistema Solar, pero se necesitan unas temperaturas muy bajas para que quede atrapado en el hielo. Los datos recogidos por Rosetta respaldan la teoría de que los cometas se formaron en el frío y distante cinturón de Kuiper".
Las medidas realizadas por Rosetta y por Philae durante el descenso han permitido determinar que el núcleo del cometa no está magnetizado, al menos a gran escala. Según la ESA, "se cree que los campos magnéticos jugaron un papel muy importante en el Sistema Solar primitivo, desplazando pequeños granos de polvo magnetizados; sin embargo, los datos de Rosetta indican que su importancia se redujo en cuanto las partículas se empezaron a aglutinar para formar bloques de metros o decenas de metros de diámetro".
La semana que viene el cometa pasará por el perihelio, el punto más próximo al Sol de su órbita de seis años y medio. El 13 de agosto, Rosetta y el cometa se acercarán a 186 millones de kilómetros del Sol, aproximadamente un tercio de la distancia a la que se encontraban en agosto del año pasado.