Editorial

Las “maravillas” de Manuela Carmena

Sábado 08 de agosto de 2015

El desalojo del Patio Maravillas en Madrid ha vuelto a poner de manifiesto la impresionante actividad “cultural” y “social” que se lleva a cabo en los edificios donde se hacen fuertes colectivos de “okupas” que se tildan a sí mismos de “culturales” y “sociales”. Sin duda, para desarrollar esa labor era imprescindible el muy nutrido bar, donde había ciento cincuenta cajas de cerveza, cerca de una decena de barriles y unas cincuenta botellas de bebidas alcohólicas de alta graduación. Igualmente, hay que comprender que para potenciar el nivel cultural eran muy necesarias las pintadas y pegatinas con mensajes radicales y antisistema que “decoraban” el inmueble. De esa “decoración”, enormemente adecuada para elevar el espíritu, formaba parte, además de una acumulación de basura, el retrete pegado al suelo con silicona en uno de los pasillos del edificio. Nos preguntamos si querrían así emular al célebre urinario de Marcel Duchamp. Visto está, pues, que el Patio Maravillas estaba lleno de maravillas y que en él se hacían maravillas a favor de la cultura.

De ahí que, claro, resulte comprensible la tristeza y la indignación de la alcaldesa de Madrid y de miembros de Podemos y partidos afines ante el atropello de un desalojo que priva a Madrid de esa espacio “cultural” y “social”. Pero a Manuela Carmena se le ha ocurrido rápidamente la solución que consiste en ceder un local público a quienes “gestionaban”, como se ha apreciado con tanta diligencia y tantos beneficios para todos, el Patio Maravillas y, en general, a asociaciones que, como la de Patio Maravillas, “realicen una labor educativa importante” ha dicho Manuela Carmena sin el menor sonrojo.

Como sin el menor sonrojo propone algo que va en contra de las premisas de la izquierda, sobre todo de esa que representa la alcaldesa. Esa izquierda a la que no se le cae de la boca la defensa de lo público arremetiendo contra todo lo que consideren un atentado contra ello. Pero parece que ahora con ese proyecto de cesión de edificios municipales a los “okupas” confunde lo público con lo privado. Manuela Carmena no solo quiere ceder unos espacios que son de todos a unos pocos, sino hacerlo con unos criterios de nula transparencia, con lo que obvia y claramente beneficiaría a grupos afines y tendría un efecto llamada para convertir Madrid en el epicentro de la “okupación”. Carmena ha dicho que esa concesión se haría teniendo en cuenta “el rendimiento social”. ¿Cómo “el rendimiento social” del colectivo “okupa” del Patio Maravillas, tan alabado por la alcaldesa? Esta nueva propuesta es otra de las “maravillas” de Manuela Carmena. Y seguro que habrá más.