Jueves 20 de agosto de 2015
Grecia no es solo noticia por su tercer rescate. Está también en el ojo del huracán por haberse convertido en el primer país de tránsito por el que pasan miles y miles de inmigrantes y refugiados que huyen de los terribles conflictos bélicos que asolan Oriente. Según los últimos datos de Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, el número de llegadas al país heleno se acelera a un ritmo creciente, pues en un una sola semana de este agosto se produjo casi la mitad que durante todo el año pasado y hoy ya supera la cifra de ciento sesenta mil. Pero no es una cifra ni una fría estadística. Cada una arrastra consigo una existencia rota, un ser humano que busca desesperadamente escapar de la miseria y de la guerra. La gran mayoría de los refugiados que están llegando a Grecia son sirios, afganos e iraquíes. Recientemente Acnur señaló que la guerra civil en Siria está provocando la peor crisis humanitaria mundial de refugiados de los últimos veinticinco años.
Ante esto, Grecia, inmersa en su propia crisis, ha manifestado su impotencia para hacer frente a la situación. Atenas está desbordada al estallar una situación de la que la ONU venía advirtiendo desde hace meses, para que la atención no se centrara en Italia por los frecuentes y trágicos naufragios, a lo que se sumó lo ocurrido en el Eurotúnel que reveló claramente, por si aún fuera necesario, que la cuestión migratoria afecta a toda Europa, la del norte y la del sur.
Por eso la respuesta a este gran drama y enorme desafío ha de ser conjunta. En este sentido se ha expresado la canciller alemana. Angela Merkel ha sido explícita al afirmar que el mayor reto que hoy tiene por delante la Unión Europea es establecer de manera urgente una política común sobre asilo e inmigración. A la vez, la mandataria germana ha aprovechado para condenar enérgicamente los ataques de carácter xenófobo que han sufrido centros de refugiados en Alemania. Sin duda, es cada vez más perentorio que toda Europa aborde esa llegada masiva de inmigrantes y refugiados y le dé una solución eficaz. El drama que viven miles y miles de personas no puede dar pie o ser pretexto para ningún rebrote xenófobo ni proporcionar munición a grupos neonazis o partidos como el Frente Nacional francés o el griego Amanecer Dorado.
TEMAS RELACIONADOS: