Lunes 24 de agosto de 2015
Hace poco el ministro de Justicia, Rafael Catalá, señaló que el Gobierno está dispuesto a introducir cambios en la Constitución. Ahora, Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, ha dicho que su partido propone reformar el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el Tribunal de Cuentas para dotarles de “más transparencia y autonomía” en diversos aspectos, incluido el de la elección de sus miembros, con el propósito de conseguir “un fortalecimiento de las instituciones que no provoque esa sospecha, esa ambigüedad, esa lejanía de los españoles”. En suma, el PP apuesta por despolitizar esos organismos y en estos momentos, según ha explicado Andrea Levy, se está trabajando sobre la forma en que se podría encajar este asunto en el programa para las próximas elecciones generales.
Hay que saludar que en el PP algo empiece a moverse en un terreno largamente demandado por la ciudadanía. Como bien ha subrayado la propia Andrea Levy, “el regeneracionismo no es que vengan otras caras, es una cuestión de reformas de calado”. Y sin duda el camino que anuncia la formación liderada por Mariano Rajoy va por ahí, pues esas tres instituciones, imprescindibles en nuestro sistema, no pueden verse como lejanas e innecesarias, oscurecidas por intereses partidistas, sino como instituciones al servicio de todo el pueblo español. Las reformas que plantea el PP son, pues, necesarias.
No puede dejar de apuntarse, sin embargo, que el PP debería haber tomado la iniciativa en proponer los cambios políticos, e incluso haberlos llevado a cabo mediante consenso, sin haber esperado a que otras voces los sacaran a la palestra ni a estar acuciados por la cada vez mayor proximidad de los comicios, en los que han de conseguir recobrar a los votantes que les han retirado su confianza y lograr otros nuevos. El presidente del Gobierno pareció fiarlo todo a la recuperación económica, a todas luces exitosa, aunque todavía quede trecho por recorrer -el índice de desempleo es aún insostenible-, por lo que sería desastroso que el resultado de las próximas elecciones encaminara a nuestros país por sendas distintas, que, como se ha demostrado en otros lugares, nos harían retroceder, cuando no ir directamente a situaciones indeseables. Esa actitud de cierta alergia a hacer política, centrándose en la economía, pasó factura al PP en las municipales y autonómicas, lo que no puede dejar que vuelva a sucederle. Parece que han tomado conciencia de la situación y están reaccionando. En el tiempo que queda, por esta vía habrían de seguir, y hasta intensificar con mayor iniciativa, para que se cumpla que nunca es tarde si la dicha es buena.
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