Las bolsas chinas se han desplomado este lunes de manera generalizada, con Shanghai a la cabeza, al registrar pérdidas del 8,49%, su mayor caída en ocho años, algo que ha arrastrado a las pérdidas al resto de plazas alrededor de todo el mundo. Londres, Francfort, París y Madrid caían en el entorno al 5 y el 6 por ciento a media tarde.
A media tarde la situación empeora todavía más en la apertura de las bolsas americanas. El Dow Jones abría con una caída del 6,14 % mientras que el Nasdaq se va hasta el 8,5 %. Por su parte, el Ibex35 sigue cayendo hasta el 7,04 por ciento a las 15:54, con la prima de riesgo a 147,6 puntos.
En las últimas semanas, el Gobierno de Pekín está iniciando una serie de movimientos para tratar de afrontar una recesión cuyas consecuencias pueden dejarse notar en la economía de todo el mundo. Tras la devaluación del yuan, este domingo levantaba la restricción de invertir en las Bolsas a los fondos de pensiones. Todo ello, unido a unos datos macroeconómicos mediocres, hacen pensar a los inversores que la segunda economía del mundo se está desacelerando.
La previsible baja demanda de China, segunda consumidora de petróleo, en un contexto de sobreproducción, tira a la baja los precios del petróleo, que en el último año han caído más de un 50%. El precio del barril de crudo Brent para ser entregado en octubre continúa bajando y los analistas no esperan que se recupere. En perspectiva, el precio de la materia prima no ha dejado de caer durante el último año y, si en agosto del pasado año superaba los 100 dólares, este lunes descendía por debajo de los 45 dólares por barril, hasta los 44,28 en su cotización del Intercontinental Exchange Futures de Londres.
Varios son los factores que han determinado el desplome del precio del crudo. Por un lado, EEUU ha comenzado a utilizar técnicas cada vez más sofisticadas para extraer petróleo, algo que motivó la reacción de su aliado Arabia Saudí, que pretendía desalentar la producción estadounidense ajustando los precios a la baja. Sin embargo, ningún país productor parece dispuesto a parar la producción y cada vez se colocan más barriles de petróleo al día, a menor precio, mientras todo apunta a que la demanda tenderá en un futuro a bajar.
El ministro de Petróleo de Irán, Bijan Namdar Zanganeh, planteaba la posibilidad de una reunión de emergencia de la OPEP para detener la caída de los precios del petróleo, que están debilitando a países como el propio Irán, Venezuela, Rusia o los miembros africanos. Del otro lado, Arabia Saudi, tradicional aliado de EEUU, parece que no es partidaria de este encuentro.
Dos bloques diferenciados
Las economías más dependientes del petróleo se encuentran en una situación de incertidumbre. Rusia sufre la caída del ‘oro negro’ y otras materias primas de las que depende su economía, y el rublo se desploma lo que, unido a las restricciones económicas impuestas por occidente por la actitud del Gobierno de Vladimir Putin en Ucrania, muestra a un gigante cada vez más debilitado.
Otro de los países que está sufriendo la caída del crudo es Venezuela. El país latinoamericano se acerca a la quiebra, y la pasada semana la prensa caraqueña anunciaba una estrategia conjunta de los ministro de Exteriores venezolano y ecuatoriano para mantener los precios del petróleo. El Gobierno de Nicolás Maduro considera que se está haciendo una utilización política del precio de la materia prima para “atentar” contra los Gobiernos ruso y venezolano.
En este contexto, los expertos vaticinan que en 2016 los precios del crudo permanecerán por debajo de los 40 dólares, unos precios que lanzan a los países exportadores hacia un territorio desconocido.