Comunicación

The Flash, última demostración de que la guerra de parrillas perjudica a los espectadores

GUERRA DE CANALES

Sandra Agudo | Martes 01 de septiembre de 2015

El improvisado cambio de programación de Antena 3 llevó a los fans de la serie a la indignación y a superar las 2 de la madrugada.



Cada vez es más habitual que las cadenas realicen cambios de última hora en sus programaciones, bien sea para procurar el máximo daño posible a un espacio de la competencia o en un intento por conseguir ser el primero en despuntar con un estreno.

Sea cual sea el motivo, la realidad es que los más perjudicados por esta más que cuestionable práctica son los espectadores, quienes, además de sentirse engañados, frustrados o decepcionados con dichos cambios y con la cadena perpetradora, como bien reflejan de inmediato en las redes sociales, ven afectada la tranquilidad de sus horas de ocio o, incluso, alterada su rutina debido a horarios inverosímiles.

Este es el caso que aconteció la pasada noche del lunes 31 de agosto cuando, tras emitir los dos capítulos de la serie The Flash estipulados en la programación, Antena 3 sorprendió a sus seguidores cambiando la supuesta emisión de la película El Todopoderoso Thor por otros tres capítulos más, los últimos de la temporada.

De esta manera, los más fervientes seguidores de la que ha sido la serie revelación del verano y habitual conquistadora de las audiencias se vieron obligados a prolongar su estancia frente al televisor hasta casi las 2:30 de la madrugada. Mientras, aquellos que no pudieron o no quisieron aguantar hasta tan tarde, tendrán que esperar a que Atresmedia los vuelva a emitir en alguna de sus cadenas o usar su canal online para verlos cuando los añadan o, contraproducentemente para el grupo, y como muchos dejaron plasmado en las redes, usarán métodos menos legales pero más "fiables".

Esto vuelve a abrir el debate de si realmente a las cadenas les beneficia la mala imagen que generan en sus "clientes" con esta praxis, así como hace reflexionar sobre si se debe a la piratería la decadencia del mercado televisivo y cinematográfico del que ellas mismas se quejan, pues cada vez son más los que ven frustrado su disfrute frente a la pequeña pantalla debido a estos impredecibles cambios, a los que se suman los descontrolados cortes publicitarios.

TEMAS RELACIONADOS: