El presidente de la CEOE, Juan Rosell, y el de la Cámara de Comercio de España y Freixenet, José Luis Bonet, advierten de que una Cataluña independiente tendría una menor actividad económica, menos empleo y "peores condiciones de vida", y piden que los políticos recuperen el diálogo para evitar este escenario. Rosell y Bonet realizan estas consideraciones en una carta de opinión publicada en 'La Vanguardia' que firman conjuntamente y en la que dibujan un escenario de una Cataluña independiente en el que este territorio se quedaría fuera del euro, tendría serios problemas para financiarse y vería caer sus exportaciones.
En una rueda de prensa que ambos empresarios han hecho este lunes en Madrid, Rosell ha asegurado que "les preocupa muchísimo" salir de la Unión Europea, ya que "dos tercios de las ventas y de las importaciones proceden de Europa". Además, "saltar del tren europeo" tendría "negativas" consecuencias para las empresas catalanas, el conjunto de España y el resto de la UE, entre las que ha citado, por ejemplo, que la región dejaría de estar sujeta a la multitud de tratados bilaterales que existen o que se firmarán próximamente, como es el caso del que negocian Europa y Estados Unidos.
Además, las inversiones en Cataluña "se resentirían", lo que llevaría a posibles "deslocalizaciones" ya que "las empresas buscarían enclaves más estables para sus filiales", lo que se traduciría, a su juicio, en menos actividad económica y "menos empleo y peores condiciones de vida", según explican en la misiva. En el artículo de opinión, alertan también de que el proceso soberanista afectaría particularmente a las pymes, al pequeño comercio y a los autónomos, lo que podría llevar a "situaciones como las vividas por la crisis de los últimos años".
Ante este panorama, los empresarios advierten de que "no podemos perdernos en sueños de muy dudosa realización" y exigen a los partidos que "expongan con claridad a la ciudadanía las consecuencias de sus propuestas para que los votantes acudan a las urnas con pleno conocimiento de causa". En este sentido, defienden su deber, en calidad de empresarios, de "propiciar un debate racional con nuestros colaboradores (trabajadores, clientes, proveedores...) sobre estos asuntos que son de indudable trascendencia para su bienestar y el de sus familias".
Por último, emplazan a los políticos a concentrar sus energías en "aprovechar los cauces del diálogo" para mejorar el encaje de Cataluña en el Estado y "para que se reconozca plenamente la importancia de su aportación al resto de España y su peso institucional".