ENCUESTA A 2.514 MENORES ESCOLARIZADOS
Efe | Jueves 10 de septiembre de 2015
Según un estudio del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud.
Ésta es una de las conclusiones del estudio "¿Fuertes como papá? ¿Sensibles como mamá? Identidades de género en la adolescencia", elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, a partir de una encuesta a 2.514 chicos escolarizados.
Los encuestados identifican una media de cinco actos por persona de violencia ejercida por chicos y una media de 3,7 actos de violencia ejercida por chicas.
Son mayoritarios y generalizados, según el informe, los actos de control como revisar el móvil de la pareja, decirle con quién puede hablar y dónde puede ir, en los que las chicas aparecen como protagonistas con más frecuencia.
Entre los chicos, son más habituales la intimidación, el control personal y emocional, la violencia física y verbal o la violación de la intimidad.
Solo un 12 por ciento de los adolescentes dice no haber conocido, entre sus compañeros o conocidos, alguno de estos actos de violencia ejercido por un chico hacia una chica, y solo un 16,5 por ciento asegura no haberlos conocido siendo ejercidos por la chica hacia el chico.
Estos datos confirman que las relaciones de pareja entre adolescentes y jóvenes españoles se articulan alrededor de mecanismos de "control posesivo", lo que da lugar a un comportamiento potencialmente agresivo por ambas partes, aunque más frecuente y más grave por parte del varón, ha resaltado el director técnico del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, Eusebio Megías.
Uno de los principales objetivos de la investigación es conocer los estereotipos sobre lo que significa "ser chico" o "ser chica" y cómo definen esas identidades.
El estudio revela que existe un acuerdo prácticamente unánime sobre las principales cualidades que se cree que mejor definen a las chicas y a los chicos.
Las chicas son descritas de forma mayoritaria como "sensibles, tiernas, responsables, trabajadoras y preocupadas por la imagen", mientras que los chicos son definidos como "dinámicos, activos, autónomos, emprendedores, posesivos y superficiales".
La atribución de cualidades a ambos sexos influye en el establecimiento de estereotipos sobre las capacidades atribuidas a unos y otras.
Ellas son percibidas como "más capaces de comprender a los demás, de dar cariño y de reflexionar", en tanto que ellos son considerados "mejores para el deporte, más decididos y más hábiles con la tecnología".
Los jóvenes españoles, de acuerdo con el informe, consideran que el ámbito laboral resulta ser el elemento central y recurrente al hablar de desigualdad social.
Desde su punto de vista, existen profesiones masculinas y femeninas y puestos de trabajo más propios de hombres, que pertenecen a los ámbitos de poder y están mejor remunerados.
También perciben que las mujeres sufren las dificultades para conciliar la vida familiar y laboral.
Megías ha subrayado que la investigación demuestra que hay cambios y sigue viva una tendencia a la igualdad de géneros, aunque perviven estereotipos y discriminación.
"Las relaciones tienden a ser cada vez más igualitarias, pero se mantienen roles y convicciones entre los adolescentes españoles que perpetúan la desigualdad a costa de las chicas", ha explicado.
Ha reconocido que formalmente hay una voluntad de cambio hacia la igualdad de género, aunque en los chicos es menor y se ve retardada por la maniobra de echar la culpa a la herencia o a la educación: "Nos han hecho así".
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