Opinión

Mercosur-Unión Europea, ¿un diálogo necesario?

Juan María López-Aguilar | Domingo 01 de junio de 2008
De la reciente Cumbre celebrada en Lima (Perú) entre los dirigentes de la Unión Europea-U.E.-y de América Latina, se han constatado ciertos avances en una serie de áreas y con unos objetivos bien definidos: Agendas de medio ambiente, migraciones, pobreza, energía, igualdad… Sin embargo, donde se ha comprobado cierta frustración no por esperada menos importante es en la falta de diálogo en el proceso de acercamiento entre Europa y los países que componen el Mercado Común del Sur o MERCOSUR. En las siguientes líneas, y desde una posición privilegiada como es este Montevideo, sede permanente de la Organización, trataré de apuntar parte de los problemas y sobre todo, posibles retos que ayuden a superarlos.

Creado en 1985 en Foz de Iguazú aunque el Tratado que le da nombre es de 1991, Tratado de Asunción, forman parte de él, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Como “Estados Asociados” Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela. Esta última sin embargo, ya ha iniciado un proceso de asociación “plena”, con los apoyos de los Parlamentos de Argentina y Uruguay y a la espera de los de Brasil y Paraguay. Estamos pues, ante un importante bloque político y comercial, con un evidente peso en las cuestiones agrícolas, cuyos objetivos y propósito, en línea con los europeos, sería el de avanzar hacia una mejor integración entre los países miembros y asociados.

Las primeras dificultades en el proceso de una verdadera “unión aduanera” se vienen arrastrando, por una lenta negociación en tres capítulos, el de Código Aduanero, el de la aplicación de la “decisión 54” y finalmente, el de la distribución de la “renta aduanera”. Un segundo capítulo en el que tampoco se han confirmado avances es el de la coordinación macroeconómica y el de la convergencia en políticas fiscales y monetarias.

Proceso interno, pues, lento y complejo que explica en parte la falta de cohesión y la debilidad en el diálogo con terceros, en este caso en Lima entre la Presidenta en funciones del MERCOSUR, por principio rotatorio, Cristina Fernández de Kirchner y el titular de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Cortesía y buenas intenciones, declaraciones respetuosas pero poco más…

De vuelta en las capitales, ¿qué perspectivas se vislumbran para buscar cauces de diálogo eficaces? ¿cómo imprimir cierto ritmo de trabajo a la espera de otros encuentros y oportunidades?

En mi opinión, y compartiendo reflexiones de algún alto cargo en la Secretaría de la Institución, tres etapas pueden predecirse. La primera, a corto plazo cuando el Organismo “gane en sinceridad” y se acepte que en efecto, hay progresos en los terrenos político y de cooperación pero que, en cambio, el terreno comercial sigue “trancado”, en expresión local acertada.

Una segunda etapa, buscar objetivos “realistas y prácticos” ante las próximas reuniones del Consejo de Cooperación (segundo semestre del 2008) y sobre todo, muy pendientes de que se consigan avances en la esperada “Ronda de Doha”, la negociación de la Organización Mundial del Comercio -OMC- para liberalizar el comercio mundial.

Finalmente, una tercera fase, ésta con acento intensamente castellano y es que será en el año 2010 cuando España acoja la siguiente Cumbre América Latina /Europa. Ante este reto en el que la diplomacia española por experiencia y profesionalidad sabrá jugar sus peones, unas ideas: preparación con mucha anticipación, convocatoria de trabajos académicos como “análisis inspiradores”, búsqueda de modelos “win/win” o de progresos en ambas direcciones, en ambas orillas, y por último pero quizá más difícil, “destrabar” el área de negociación comercial, conscientes de que en los de cooperación y política se habrán alcanzado niveles más que satisfactorios.

Así pues y contestando a la pregunta inicial, el diálogo entre MERCOSUR y U.E. resulta no sólo necesario e indispensable sino apremiante y razonado. Y para España un verdadero compromiso con los países de la América vecina desde la Europa del siglo XXI.

TEMAS RELACIONADOS: