Algunas de las cuestiones más básicas, como por ejemplo perderse por las calles de una gran ciudad como Nueva York, se han visto solventadas con los gps disponibles sin conexión a internet desde los smartphones. Sin embargo, son precisamente los gadgets los que generan uno de los mayores temores en el viajero; no éstos en símismos, sino la posibilidad de que se queden inoperativos. En otras palabras, quedarse sin batería.
Ya se bautizócomo nomofobia, el temor real a quedarse sin batería en el móvil o no poder acceder a las notificaciones por falta de cobertura, por ejemplo. La compulsión de estar continuamente verificando si hay novedades en nuestra pantalla de bolsillo se ha llegado a considerar una adicción, una enfermedad, llamada así, nomofobia. En este caso, es posible que algunos sean incapaces de viajar sin un roaming que les permita mantenerse conectados desde un punto wifi gratuito a otro, pero la verdadera preocupación viene con el hecho de no poder llegar a recargar el teléfono móvil, tablet, cámara de fotos o cualquier gadget que atesoremos como imprescindible en nuestro equipaje. Y es que, habiéndose solventado problemas de compatibilidad en muchos otros aspectos esenciales de nuestra vida, parece que aún no ha llegado el momento de que los países se pongan de acuerdo con una cuestión tan básica como una conexión universal de red. Hoy en día, siguen existiendo 14 tipos de enchufe diferentes por todo el mundo. Hoy en día, a pesar de que la electricidad se considera un servicio básico para la supervivencia.
Hemos encontrado que en momondo, el buscador de hoteles y vuelos baratos, han preparado una infografía que muestra qué enchufes usa cada país, una guía ilustrada que describe la conexión, su nombre y los países en que podemos encontrarla. Así, si nuestro destino de vacaciones es en el extranjero, aunque sea dentro de Europa, no estaráde más comprobar quéconexión se usa allí, ya que, por ejemplo, nuestro enchufe de tipo C no se usa en Malta, Irlanda y Reino Unido. Con trece posibilidades aparte de la propia, la mejor opción seráadquirir un adaptador universal y dejarlo siempre entre los imprescindibles para viajar al extranjero. No son caros pero terminan por ser muy valiosos, ya que nos permitirán comenzar cada día de nuestras vacaciones “con las pilas cargadas”.
Otro temor habitual hasta la fecha era no aclararse con los idiomas, pero una vez que nuestros gadgets disponen de batería suficiente, acceder a aplicaciones de traducción simultánea offline serámás que sencillo. Maravillas como WordLens se integraron a Google Translate hace meses para solventar el problema de no saber leer la carta de un restaurante.
Temores tecnológicos aparte, parece que poco a poco vamos aprendiendo a viajar con el equipaje imprescindible. Es posible acceder a vuelos más baratos si sabemos qué llevar en la maleta, puesto que, si no nos cargamos con objetos innecesarios, un equipaje de cabina serámás que suficiente. Cuanto menos llevemos, menos cosas podremos perder, y si además la maleta no va llena del todo, podremos ir de tiendas sin riesgo de tener que facturar después por exceso de peso o de volumen en nuestro equipaje (otro de los temores más frecuentes es que el equipaje finalmente no cumpla con la normativa de la aerolínea).
El problema de perder u olvidar la documentación es cada vez menor, ya que los billetes de avión o del alojamiento, en muchas ocasiones pueden llevarse digitalizados, y viajando dentro de la UE el pasaporte no es necesario. Lo que síserámuy importante es verificar si necesitamos alguna vacuna antes de salir de nuestro país.
Por último, la gastronomía típica del país de destino es en ocasiones otra de las preocupaciones de los más delicados. En este sentido, la globalización síque es de agradecer, puesto que el franquiciado en alimentación y restauración tiene una vasta oferta a lo largo del mundo, que permitiráa los más cautos no tener que lidiar con sorpresas gastronómicas.