Viernes 18 de septiembre de 2015
No contento Nicolás Maduro con la sectaria condena dictada contra Leopoldo López, el chavismo ha intensificado una miserable campaña de difamación que tiene como blanco al líder opositor. Así, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, se ha descolgado con unas despreciables declaraciones en las que afirma que la sentencia de casi catorce años de cárcel es “muy poco tiempo para un asesino”, añadiendo que sentencias de estas características promueven la impunidad en el país.
Esta campaña no solo opera en Venezuela, sino que ha pretendido extender sus siniestros tentáculos a España a través sobre todo de Juan Carlos Monedero, fervoroso chavista, que se permitió poner en el mismo plano a Leopoldo López y a los terroristas de ETA -por cierto, muy bien acogidos en la Venezuela bolivariana-, y decir que los Parlamentos europeos están recibiendo con honores a los familiares de un golpista y un terrorista. Aunque Monedero ya no está en la cúpula de Podemos, Pablo Iglesias no ha dejado de estar en sintonía con él, al confesar que este señala “algunas cosas muy serias”, y calificar el propio dirigente de Podemos a López como un “extremista”, y decir que en Venezuela se ha visto “alentando golpes de Estado a líderes opositores”.
Es evidente que, aparte de dar nuevo ejemplo de su conocida y reiterada catadura, el chavismo demuestra con la campaña que está especialmente rabioso por el rechazo firme y contundente a la condena de Leopoldo López manifestado por instituciones y personalidades. Rechazo que se puso de relieve nada más conocerse el atropello y que sigue reforzándose. El Parlamento europeo se ha sumado al repudio, y su presidente, Martin Schulz, ha asegurado que van a comunicar a las autoridades venezolanas su protesta. Asimismo, el expresidente del Gobierno Felipe González ha dicho que el proceso contra Leopoldo López es “digno de la Gestapo o la Stasi”, calificándolo de “burla sangrienta”. Y Mariano Rajoy recibió ayer en La Moncloa a la esposa de López, Lilian Tintori -que está desarrollando una admirable y tenaz labor en pro no solo de su marido, sino de todos los presos políticos venezolanos-, y le ha trasmitido “un mensaje de ánimo, cariño y solidaridad”.
Esa rabia chavista se incrementa al comprobar que la condena al líder de Voluntad Popular ha propiciado que se limen diferencias en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Este próximo sábado toda la oposición irá junta a la marcha “Venezuela Quiere”. Sin duda, es la hora de hacer piña contra el chavismo que tratará por todos los medios de que las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre no se le vayan de las manos. Estas deben ser cuanto menos el principio del fin de un régimen opresor.
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